
En orden cronológico de visitas, esta es, rapidito nomás, la historia de la decadencia de los conciertos internacionales en el Perú:
1. Viejas glorias.
2. Viejas glorias sin uno de sus integrantes originales.
3. Viejas glorias sin la mitad de sus integrantes originales.
4. Viejas glorias sin su vocalista original.
5. Viejas glorias con uno solo de sus integrantes originales.
6. Viejas glorias con uno solo de sus integrantes originales y que sólo viene a poner discos.
7. Viejas glorias sin ninguno de sus integrantes originales.
8. Integrante no original de un grupo de covers de viejas glorias pero que sólo viene de plomo para un concierto de veinte bandas punk en un bar de Surquillo.

Alguna vez leí o escuché en algún lado que alguien podría traducir los poemas de Borges al nigeriano, hacerlos pasar como suyos y convertirse en un autor adorado en su país. ¿O fue Borges quien dijo eso usando como ejemplo a un célebre poeta? No recuerdo bien porque fue hace muchos años. Antes de que existiera internet, de hecho. Todos sabemos (y Alfredo Bryce lo debe saber mejor que nadie) que una jugada así ya no es posible.
¿En qué pensaban pues los publicistas chilenos que usaron la canción de una desaparecida y semioscura banda indie norteamericana para promocionar una pasta dental en ese país sin su permiso? ¿Qué iban a pasar piolas? Probablemente sí, si es que el comercial televisivo en cuestión no hubiera sido lo suficientemente llamativo como para terminar circulando en internet. ¿Pero una pareja revolcándose por las calles de Santiago sin dejar de besarse? YouTube material!
El tema utilizado se llama “Jorge Regula”, y pertenece legalmente a The Moldy Peaches, banda liderada por Adam Green y Kimya Dawson, cultores, allá por inicios de este milenio, de lo que ha dado en llamarse punk-folk o anti-folk, y quienes dieron rienda suelta a su locura en un encantador y desopilante álbum del mismo nombre, lamentablemente de debut y despedida (aunque, oh coincidencia, hace unos días nomás el dúo se reunió para tocar en un talk show femenino). Curiosamente, la Dawson (ninguna relación con Rosario) ha alcanzando la notoriedad que no logró con los Peaches gracias a su participación en el soundtrack de la exitosa comedia romántica independiente Juno.
¿Quizás fue esa película la que despertó la curiosidad de algún creativo mapocho por la música de los neoyorkinos? Quién sabe. El caso es que los Duraznos Mohosos han decidido llevar este caso de apropiación ilícita a la Corte Internacional de La Haya. A ver si les va mejor que a los peruanos.
El cuerpo del delito:

Un blog gringo ha publicado una lista de cinco álbums lanzados en el 2007 que debieron haber sido realmente buenos pero que no lo fueron, y que incluye a los Chemical Brothers (de acuerdo), Arctic Monkeys (en desacuerdo), Beastie Boys (de acuerdo), Smashing Pumpkins (ajuum, paso), y 50 Cent (ni siquiera he escuchado el anterior, y me temo que me moriré sin escucharlos). Seguro que ustedes deben tener su propia lista personal de discos que los defraudaron. Y es que nada hay más decepcionante que las expectativas.
Para este par de orejitas, las mayores decepciones del año que pasó han sido los discos de The Go! Team y La Casa Azul. Es decir, son buenos, pero no son taaan buenos como sus anteriores entregas, a estas alturas clásicos de la década por derecho propio. En honor a la verdad, a La Revolución Sexual no le he dado más que un par de escuchadas, así que por el momento le doy el beneficio de la duda, pero de primera (y segunda) impresión, no hay ninguna canción que me haya enganchado, todo un demérito tratándose de un trome de la música pop como Guille Milkyway. En cuanto al Proof of Youth, ay, mi opinión inicial no ha cambiado hasta ahora. Quise, intenté, pujé, pero es hora de certificar mi frustración oficial y definitiva con este segundo disco de los británicos. Otra vez, no es que sea malo, para nada. Es más, si hubiera sido su álbum debut, es casi seguro que habría figurado en mi top ten del 2007. Pero para mi maldición (o maldición del grupo), existe un Thunder, Lightning, Strike. Simplemente demasiado. Se les pasó la mano de buenos en ese disco, chicos.
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