One Man Army

Escribe Wilfredo Oliveros
El futuro del trip hop está en manos de Massive Attack.
El trip hop, género que mezcla soul, hip-hop, reggae, dub, rock y que sacudió la escena musical europea en la década pasada tiene como su mayor carta de presentación a Massive Attack, suerte de combo creativo devenido en proyecto musical cuya característica principal radica en producir ramalazos sensoriales. Enfundado bajo el alias de 3D, Robert Del Naja, cabecilla del movimiento y genio tan conciente como díscolo, se las ha arreglado para producir discos cada vez más intensos e iluminados y de paso ser una astilla en el ojo de los políticos ingleses.
Safe From Harm
Del Naja siempre tuvo problemas con la “justicia”, en su natal Bristol sentía que la política británica lo asfixiaba, así es que decidió expresar su disconformidad ante el sistema mediante el graffiti y por expresarse tanto la policía lo arrestó; luego de pasar el tiempo en trabajo comunitario, encontró en el colectivo sonoro The Wild Bunch una nueva forma de expresión. Es en 1987 y ya bajo el nickname de 3D que decide junto a Andrew (Mushroom) Vowles y Grant (Daddy G) Marshall crear “música alrededor del arte” formando el proyecto Massive Attack, donde los tres miembros producen, tocan o cantan con la colaboración de gente envuelta en el soul como Nellee Hooper, la vieja estrella reggae Horace Andy (cuya carrera resucitó gracias a esto), la cantante Shara Nelson y el entonces novel rapero Tricky. Una mezcolanza de géneros y referencias que tuvo como resultado el álbum debut Blue Lines (1991) de aparente formato hip-hop, heredero de la música negra sesentera pero de vuelos creativos tan inmensos como sensuales. Melodías suaves de guitarra en ritmos cadentes y candentes revestidas de un aura elegante con atmósferas de teclados, sampleos, arreglos electrónicos, fuertes líneas de bajo, pianos, cellos y el siseante fraseo de 3D apareciendo desde el fondo de la mezcla, produciendo momentos cumbres como “Unfinished Sympathy”, “Safe From Harm” y “Daydreaming”.
En sólo tres años, la evolución musical del grupo fue tan notable como rigurosa y donde aún quedaban vestigios notorios de música negra, 3D, Mushroom y Daddy G se encargaron de edificar un sonido propio; así como los ingleses reinterpretaron mejor que los mismos americanos la música negra treinta años atrás, Massive Attack redefinió lo que había hecho y recreó una visión blanca de la música negra. Su segundo disco, Protection (1994) tenía cierto aire reggae en varios surcos y un sonido más intimista, minimal e hipnótico, Tracy Thorn (Everything But the Girl), Nicolette, Tricky y Horace Andy sumergieron sus voces en un ambiente rítmico lánguido pero magistral. Basta destacar el sutil trabajo de guitarras y teclados en “Better Things” y “Protection”, los paranoicos y angustiantes ritmo y círculos armónicos de “Karmacoma” (si el desplazar de un zombie tuviera música característica, esta sería la ideal), el tétrico instrumental “Heat Miser” y la joya exótica “Sly” (un acopio de atmósferas, melodías y ritmos orientales que dejan al oyente extendido en el piso) para dejar en claro que si bien Protection no era lo suficientemente bailable como su predecesor ni tenía la dosis de guitarras necesaria para ser considerado un disco de rock era una transición ineludible para llegar a algo más oscuro e inclasificable.
Luego de trabajar con Mad Professor en No Protection (remezclado del álbum que lo aproximó más a la gente y a las discotecas) los de Bristol se dedicaron a realizar giras donde el jam era la tónica a seguir, presentaciones donde invitados se subían a escena y se mandaban con versiones –casi nunca iguales– de temas propios y ajenos; así como también a mezclar temas y fundar su propio sello, Melankolic, donde producen a músicos olvidados por la industria o artistas que consideraban brillantes, como Alpha, Craig Armstrong, Lewis Parker y su casero Horace Andy.

Para ese entonces Robert Del Naja llevaba ya buen tiempo obsesionado con la existencia de las conspiraciones en las altas esferas políticas y su oposición a la intromisión británica en los conflictos con el medio oriente venía desde la guerra del Golfo. Toda esa desconfianza y paranoia se trasladaron al ambiente que gobernó el Mezzanine (1998), con atmósferas oscuras y texturas gravísimas de bajo que daban un contexto espectral y angustiante. El tercer disco del grupo era portador de un eclecticismo que incluía jazz, R&B, funk y rock. Y aunque se extrañaba la presencia de Tricky (aparentemente, tras Protection los Massive Attack le cerraron el portón de fierro en la nariz), la genial tensión entre rapeos de Daddy G y 3D logró redondear y optimizar los acordes sombríos y alucinados de “Inertia Creeps” y “Risingson”. Escrupulosos en la producción, Del Naja y compañía decoraron el álbum con guitarras distorsionadas y/o violentas, pianos al revés, sampleos inimaginables (aullidos en “Risingson” y una deformada sección del “10:15 Saturday Night” de The Cure en “Man Next Door”) y ritmos hindúes, además de contar con la insuperable colaboración de Elizabeth Frasier (Cocteau Twins) en piezas ensoñadoras y lúgubres como “Teardrop” y “Group Four”. Mezzanine se convirtió de inmediato en el objeto más preciado para la crítica especializada, la cual, deslumbrada ante lo hecho por Massive Attack y los nuevos discos de Tricky y Portishead posó sus ojos y esperanzas en Bristol como epicentro y al trip-hop como el género que iba a zarandear a la música popular. Tan sólo había que esperar que su escena no decayera y que los genios mayores saquen raudos un nuevo disco.
Antistar
¡Cinco años!, cerca de cinco largos años han pasado para que Robert Del Naja se anime a sacar un nuevo álbum, durante todo este tiempo demasiadas cosas han pasado ante los ojos y por la mente de esta especie de científico loco, pues a sólo pocos meses de salido el Mezzanine y de publicar un libro con sus pinturas, Del Naja dejó a Mushroom abandonar el barco por intereses personales y aunque Daddy G se mantenía firme en el grupo luego pidió licencia para pasar mas tiempo con su familia; una vez solo en sus cuarteles y aprovisionado de instrumentos en su estudio, Del Naja se internó en miles de páginas web y llenó su cerebro y web oficial de claves y mensajes secretos sobre manejos y teorías de la conspiración, de hecho la página tiene un sistema operativo de avanzada que la hace interactuar con el visitante, dejando de lado su rol pasivo y asumiendo una “actitud” ante el navegante, si no le sigues el ritmo o no sigues sus instrucciones, te bota.
Mientras el mundo veía como los Portishead dejaban la impresión que su concierto en New York fue el canto de cisne para la dupla Gibbons-Barrow y Tricky terminaba por arruinar su corta carrera con discos cada vez peores, la excusa de Robert Del Naja para no animarse a sacar un disco era la pobre oferta musical (“no estoy dispuesto a compartir un chart con Westlife”). Fueron sus colaboraciones con Damon Albarn, The Dandy Warhols y David Bowie las que lo mantuvieron en vilo y se volvieron razones suficientes como para dejar a un lado sus remilgos y trabajar el cuarto álbum.
“Massive Attack tenía un significado ambiguo, era un proyecto, nunca estuvo concebido como una banda y poco importaba cómo se hacían los discos o quienes participaban en él, el punto era evolucionar y cambiar”. Con esa luz verde Robert Del Naja se permite sacar un álbum en el que escribe absolutamente todo. Auxiliado y coproducido por Neil Davidge, 100th Window (2003) es al mismo tiempo el disco más electrónico e individual en la carrera de 3D. Colmado de artilugios electrónicos y con una sensación claustrofóbica en sus diez temas, el álbum marca un hito en la línea evolutiva del compositor, 3D ha dejado de lado el principio del jamming como génesis creativa, abandonando el rapeo y poniéndose a cantar, siempre con su timbre maniaco-depresivo pero dándole nuevos bríos a canciones plagadas de atmósferas arábicas, más ducho e inventivo en el manejo de arreglos y programaciones, cediendo el micro a Horace Andy y a una invitada esperada por años, Sinead O’Connor (fue en ella en quien pensó como colaboradora diez años atrás, pero no fue sino hasta la también deserción de Liz Frasier para este álbum que 3D se animó a llamar a la irlandesa incendiaria).
100th Window es una obra maestra de sonidos y mensajes encriptados, pareciese que Del Naja se hubiera encerrado con su música en una pequeña caja negra para luego tragarse la llave, no hay nada que remita al espíritu colectivo en sus composiciones, este es un disco de autor, único en su estilo, de sonidos indescifrables en varios momentos y poseedor de una riqueza y genialidad musical incomparable. Todo en el disco está interconectado y la sensación que levita a lo largo de él es de una tensa calma, de una fragilidad cristalina y peligrosa. Un trip por los territorios mas misteriosos que haya recorrido Massive Attack en sus entregas anteriores, ya sea con la exploración de arreglos orquestales y el collage de cuerdas y ritmos del medio oriente en “Antistar” o “Future Proof”; el irascible tempo de “Butterfly Caught” la bella y nerviosa voz de Sinead O´Connor montada sobre el oscuro bajo de “Special Cases” o los inquietantes sonidos de “A Prayer For England” llevan al oyente a lugares impensados dentro de la mente y lo dejan reposando en estado catatónico hasta que el track final-oculto (un loop de 13 minutos) termine.
Solo, capitán y dueño absoluto de un barco majestuoso pero abandonado, con la revolución musical que creó (el trip-hop) venida a menos por la poca continuidad de producciones y al frente de su revolución personal contra el gobierno (es fiero activista y generador de una campaña de desarme nuclear, www.cnduk.org, y últimamente emprendió una campaña exigiéndole a Tony Blair que se deje de maternalismos y le quite el apoyo a Bush) Robert Del Naja fue arrestado a los pocos días que 100th Window debutaba en el primer lugar en UK por posesión de drogas y consumo de pornografía infantil (un caso similar al de Pete Towshend) pero tras tenerlo encerrado, someterlo a penosos interrogatorios, confiscarle su computadora y dar pie para que la prensa mundial ponga su foto y el título de “¿pederasta?”, lo soltaron retirándole los cargos por consumo pornográfico pero manteniéndole los cargos por posesión de drogas, y pidiéndole disculpas por el malentendido. Cosas como estas dejan la sensación de que su teoría sobre los métodos secretos para perturbar a los que perturban al sistema no contenían tanto de genio atormentado sino mucho de lucidez. La paranoia no es tener una percepción errada de la realidad, es percibirla mejor.

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