La tecnología pasa, el sentimiento queda

Algunas cosas tienen precio. Para todo lo demás, existe el valor sentimental. Pero también, como en el caso de esos cassettes recopilatorios que antes se regalaba a la enamorada, el valor histórico, y el valor musical. Tanto valor debe explicar que en pleno reinado del iPod y el celular con mp3, la cultura del mixtape siga girando, sea a través de la práctica virtual en sitios como Muxtape, o de su nostálgica rememoración en blogs como Cassette from My Ex, una encantadora página dedicada a recoger diferentes anécdotas relacionadas con aquellas económicas pero expresivas demostraciones musicales de afecto (las cuales, por si fuera poco, son presentadas, para mayor ilustración y gloria, en formato de mp3).

Una de las historias más entretenidas e inspiradoras que allí se cuentan es la de Claudia Gonson (pianista, baterista, vocalista de apoyo y manager de The Magnetic Fields, quizás el más conocido de los proyectos del prolífico Stephin Merritt), la cual nos tomamos la libertad de traducir en su breve totalidad para ustedes:

John fue mi enamorado de los 15 a los 19 más o menos, es decir todo el tiempo que estuve en la secundaria. Estos son por supuesto los años en que la música deja una huella apasionada e indeleble en tu ser. Es difícil para mí comentar estas canciones (o algunas de ellas, por lo menos) sin que me vengan las ganas de gritar “oh dios mío, esta es la canción más fabulosa DE TODOS LOS TIEMPOS!!”

Que es por lo cual estoy tan agradecida con John. Conocí a John en el verano de 1983. Yo había cumplido 15 años. Unos días después le presenté a Stephin, mi compañero de banda y mejor amigo. Ambos eran mayores que yo, y musicalmente precoces. Yo era una chiquilla inocente que sólo había escuchado de los Beatles. El día que se conocieron, inmediatamente se pusieron a discutir acerca de cuál era el mejor álbum solista de Lindsay Buckingham. Tuve miedo de que se odiaran, pero resulta que así es como algunos chicos demuestran qué tan bien se caen.

La conversación se desvió luego a Yoko Ono, y así siguió por meses, años… ¿Quién tenía el nuevo single de Flying Nun, o Rough Trade, o Cherry Red? ¿Quién tenía el más reciente proyecto de David Roback de The Rain Parade? (ver el track “Clay Allison” abajo. Luego se cambiaron de nombre a Opal, y finalmente terminaron convirtiéndose en Mazzy Star). Conseguimos identificaciones falsas en Times Square, y fuimos a ver en vivo a nuestras bandas favoritas, incluyendo a The Bangles, Game Theory, The Chills y The Three O’Clock.

Era obvio para mí que necesitaba lecciones: “¿cuál es la diferencia entre The Rain Parade, The Raincoats y Rainy Day?” Recibí más información en un mes de estos dos hombres que la que pude haber conseguido por mi cuenta en años. John se compraba los tres primeros discos de los Bee Gees y me hacía un mixtape de de las mejores canciones. Creo que todo lo que descubrí para él durante los años que estuvimos juntos fueron The Smiths y REM.

Como sea, estoy agradecida más allá de las palabras a John y sus recopilatorios (y a Stephin también por supuesto). Ciertamente yo no sería la persona que hoy día soy si no hubiera tenido esta poco ortodoxa educación musical. Probablemente ahorita trabajaría en un banco o algo así.

John me enseñó también cómo escuchar la producción. Él me sentó en la cama un día y puso “Sugar Sugar” de los Archies. “Escucha la primera estrofa”, me dijo, “¿Qué instrumentos escuchas? ¿Escuchas cómo la pandereta aparece en la segunda estrofa? Esa pandereta en la segunda estrofa es la primera regla de una producción clásica de bubblegum!”

Como muchos artistas del mixtape, John se esforzaba mucho en sincronizar cada canción de manera que no quedara espacio en blanco al final de la cinta. Él también comenzó y finalizó el lado A de esta cinta en particular con una canción con la voz de Big Ben (The Chills y Cheap Trick).

Tantas de estas canciones tienen historias y recuerdos asociados con ellas, que podría escribir una historia para cada una (de hecho, John me envió un maravilloso email en el que hizo precisamente eso). Y aunque no quiero sonar como esa persona… pero qué diablos: algunas de estas canciones son las MEJORES CANCIONES DEL MUNDO. DE TODOS, TODOS LOS TIEMPOS.

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