Además de definir la chanson para siempre, Serge Gainsbourg incursionó en otros estilos, como el reggae y la electrónica, sobre todo en el último tramo de su carrera. Y no precisamente con resultados halagadores. Su último álbum, Love on the Beat (1985) ostentaba todos esos tics de sintetizador, saxo y caja de ritmos que hemos aprendido a odiar de los ochenta. De hecho, el debut discográfico de su consentida, Charlotte Gainsbourg, cayó también víctima de esos mismos abominables valores de producción.
Casi un cuarto de siglo después, y a propósito del estreno del esperado biopic sobre Monsieur Gainsbourg, alguien tuvo la brillante idea de comisionar una nueva versión de todo Charlotte For Ever (1986) y redimirlo con arreglos mucho más simples que dejaran al descubierto la belleza inherente de las composiciones del músico francés. Lástima que el dúo formado para la ocasión, Hige Club, no estuviera a la altura de las circunstancias, y lo que este homenaje (que será lanzado a fin de mes y que escuché en preview hace algunos días) gana en sencillez, lo pierde en interpretación, principalmente, ay, por el lado femenino (encomendado a una estudiante de cine londinense). Con todo, hay canciones que salen airosas, en especial el tema título, que permanece como un inquietante testimonio de la ambigua relación entre Gainsbourg y su hija (llevada asimismo, paquete completo, a la pantalla grande), y que bien podría considerarse como el “Je T’Aime Moi Non Plus” del incesto y la pedofilia.
Hige Club “Charlotte For Ever”
Del álbum Charlotte For Ever (2010)
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