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De la chicha su gringo

Chicha Libre le abre a la cumbia peruana la puerta de la mezcla cosmopolita

Por Fidel M. Gutiérrez

Cuatro gringos y dos franceses haciendo cumbia peruana en un bar de Brooklyn. La escena se repite cada lunes en Barbès, un pequeño local especializado en lo que el etnocentrismo anglosajón suele llamar “world music”. El barullo y el bailongo perpetrados allí desde hace ya un año han tenido eco incluso en la gran prensa (The New York Times les dedicó no muy poco espacio) y animaron a Chicha Libre –así se llama el grupo- a editar ¡Sonido Amazónico!, su primer álbum, en el que conviven la influencia de aquellas bandas de la selva que en los años 70 le dieron una dimensión más intensa y hasta psicodélica al baile tropical en nuestro país, con elementos propios del rock y la chanson francesa.

Pero Barbès también es un sello discográfico, que lanzó con explosivo éxito de crítica en 2007 el recopilatorio The Roots of Chicha: Psychedelic Cumbias from Peru, que hizo que la atención del mundo occidental se enfoque hacia la cumbia amazónica originada hace cuatro décadas (acaba de hacer lo propio con Juaneco y su Combo en Masters of Chicha, Vol. 1).

El cuidado puesto en la selección del repertorio de ambos discos y las respuestas que nos da en la siguiente entrevista despejan cualquier sombra de oportunismo de parte del parisino Olivier Conan, propietario del bar y el sello, y vocalista de Chicha Libre; un raro ejemplo de músico melómano y conocedor profundo de la música peruana y latinoamericana.

Sabemos que en tu primera visita al Perú conociste la cumbia amazónica y quedaste prendado de ella, a tal punto que al regresar a New York editaste The Roots of Chicha. Antes de venir acá, ¿conocías algo de la música peruana?
Fui allá con mi novia porque quería conocer el país, pero también porque estaba interesado en la música. Varios años atrás un amigo mío me trajo desde Lima una cinta de Oscar Avilés y Zambo Cavero y me quedé enganchado. Estuve escuchando música criolla desde entonces y esperaba oír algo de ella en vivo o aprender un poco más sobre ella. Para mí, estar en Barranco, escuchar a músicos callejeros cantar “Cada domingo a las doce después de la misa” era el paraíso absoluto.

¿Conoces la cumbia colombiana? ¿Qué diferencia encuentras entre ella y la peruana?
Como la mayoría de gente que vive fuera del Perú tuve familiaridad con la cumbia colombiana antes de saber de la peruana. Discos Fuentes editó recopilaciones maravillosas y soy fan de bandas de cumbia clásica como la de Lisandro Meza, de Los Corraleros de Majagual y de Alejo Durán, así como de lo que hacía Lucho Bermudez con grandes bandas. Y la cumbia peruana suena completamente diferente en mis oídos. No sé cómo expresarlo con palabras, pero no tiene el mismo groove, no es tan polirrítmica. Mucha cumbia colombiana se alimenta de la tensión entre 3 y 4. Más aún, los acordeones y el bombardino tienden a enfatizar más el ritmo y la síncopa. La cumbia peruana es un poco más directa; menos africana, me parece. El énfasis está en la guitarra eléctrica, que la hace más melódica. De hecho, creo que Perú debe tener los mejores guitarristas del mundo.

Tus compañeros en el grupo ¿conocían la cumbia peruana antes de que les hablaras de ella?
Al regresar de Perú me traje un montón de discos pero ninguno de mis compañeros músicos estaba familiarizado con esa música. Sin embargo conectaron con ella muy rápidamente y casi de inmediato empezaron a divertirse con ella.
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Javiera Mena

A primera vista parece tener menos que los 25 años que registra su pasaporte, pero cuando uno conversa con ella, Javiera Mena parece tener las cosas mucho más claras que cualquiera de las adolescentes que la siguen y admiran.

La cantautora chilena nos visita para dar hoy su primer concierto en Lima. No viene sola. La acompaña Cristián Heyne, ex integrante de Christianes (banda sureña de efímera vida, muy influenciada por el indie rock británico de fines de los 80 y comienzos de los 90) y hoy al mando del misterioso sonido de Shogun, pero también productor de gente como Supernova o Kudai y de Esquemas Juveniles, el debut de Mena y uno de los mejores discos pop de la década en Hispanoamérica.

Mientras él y su manager la esperaban, charlamos con Javiera sobre cómo será el sucesor de su ya clásico álbum debut y sobre otros temas menos trascendentes.

Por Fidel M. Gutiérrez

¿Por qué tanto tiempo entre Esquemas Juveniles y el que será tu segundo disco?
Llevo trabajándolo un año y medio. Estoy haciéndolo independientemente y estoy pagando el estudio de grabación. Lo mismo pasó con Esquemas Juveniles. Se hace la grabación en los ratos libres y de repente pasan dos meses y Cristián Heyne de pronto está produciendo a Kudai o a lo que sea, porque también tiene que trabajar. Esta situación tiene cosas a favor porque uno de repente escucha más las canciones. Pasa un tiempo y ves en ellas cosas diferentes y les voy cambiando las letras. No se si es más positivo trabajar así o cuando te dicen que tienes dos meses para hacer el disco, aunque no me sentiría tan cómoda trabajando así. Lo mío no es como trabajar con una banda que llega con las canciones del disco las toca, las graba y listo. La composición se va dando en el mismo estudio.

¿No hay músicos apoyándote en la grabación?
El disco lo programé todo en mi computadora. Es todo electrónico. Hay un par de grabaciones que compusimos en el estudio completamente, armando la batería y todo. Llevé las programaciones midi y allí empezamos a cambiar sonidos, a abrir los midi. Hay un chico que me ayudó con las cuerdas, Kelley Polar. Es un gringo que hace música electrónica, del cual soy fan. La bajista del grupo argentino No Lo Soporto grabó un par de canciones. Cristián ha grabado algunas guitarras pero soy más que nada yo sola tocando y la programación que se hizo en el estudio.

Suponía que por lo bien que te ha tratado la crítica en tu país y por la repercusión que has tenido en Argentina y Japón iba a interesarse por tu nuevo disco alguna disquera grande. En México, por ejemplo, Esquemas Juveniles lo editó EMI.
Fue una licencia lo que hicimos allá. Pero lo que quiero es tener el disco terminado para empezar a conversar. No me cierro a una disquera, pero cuando te pasan plata para hacer un disco te piden muchos cambios y yo no quiero eso, cachay. Te piden ser el dueño del 80 por ciento de tu master a cambio de que te paguen el disco. Creo que me conviene terminar el disco y de ahí ver qué hacemos con el material terminado.

Entonces tendremos que esperar algún tiempo más para escuchar el nuevo disco.
El disco está prácticamente terminado. Lo que falta es la mezcla. Cristián es una persona muy obsesiva para encontrar el sonido adecuado. Se toma su tiempo y estoy de acuerdo con eso; pero sale en la primera mitad de 2009, sí o sí.

¿Cómo así te vinculas con Cristián y él se llega a interesar por tu música?
Somos muy amigos. Hemos hecho una amistad fuerte. Él cree mucho en lo que hago. Para él es gratificante trabajar conmigo como lo es para mí trabajar con él. A pesar de que no le estoy pagando, igual quiere trabajar conmigo porque le motiva mucho más que otras cosas que sí le dan plata.

¿Cómo tomas que gente como Cristián, Jorge González o Julieta Venegas, que son de una generación mayor que la tuya, se te acerquen y busquen hacer cosas contigo?
Es súper gratificante que gente a la que yo admiro mucho como Jorge, que hizo el disco Corazones, que para mí es como el disco pop chileno más fuerte e importante, se interese en mí y hable cosas buenas de mí. Para mí eso es la felicidad. Me he hecho un poco amiga de él y quiero hacer cosas con él en el futuro. El ha hecho algunas cosas para mi disco. Con Julieta Venegas pasa lo mismo. Cuando fue a Chile le di mi disco y nos hicimos amigas. Me invitó a hacer una canción en su recital y hubo muy buena onda con ella. Ambos son gente muy abierta que siempre están escuchando cosas nuevas. Julieta es una persona de la que siempre aprendo mucho de música porque en su Myspace siempre está recomendando bandas. Es súper bueno tener contacto con personas que te entregan información.

¿Habrá alguna versión en el nuevo disco, así como en el primero incluiste “Yo No Te Pido la Luna” (la canción de la italiana Fiordaliso que en Latinoamérica popularizara Daniela Romo)?
Este disco no tendrá covers, pero me gusta seguir haciéndolos en vivo.

¿Por qué coordenadas de la electrónica se moverá el nuevo disco? ¿A qué referente se aproximarán los temas?
Creo que a Pet Shop Boys, a quienes veo como un patrón muy importante. Me gustan ese tipo de cortes que hacen en sus canciones para darles una estética sonora bien sutil y no de marcha discotequera fuerte, porque hay que mantener la sutileza y la elegancia. Lo que estoy haciendo ahora son canciones ultrapop, con coros; más pop, más resumidas. Los estribillos son muy fuertes, intensos. La temática también es de otra época, ya no de adolescente.

¿Las letras de Esquemas Juveniles correspondían a tus vivencias personales o en ellas asumes el papel de otras personas distintas a ti?
La mayoría son letras autobiográficas pero también hay historias de amigos bien cercanos. En ese entonces llegaba un amigo y me contaba esto y esto; cosas que me llamaban la atención y que me sirvieron para hacer letras; pero principalmente son vivencias mías. Por eso son “esquemas juveniles”, propios de esa etapa que es como de primeras cosas: el primer amor, la primera decepción amorosa. Uno va aprendiendo y sorprendiendo. Es como una etapa fuerte la de la juventud.

¿Ya no seguirás esa línea temática en el nuevo disco?
Es una temática que me gusta tocar a pesar de que ya pasé por la adolescencia, pero creo que este disco es más nutrido en ese sentido porque ya no son los “esquemas juveniles”. Hay un par de cosas de ellos en las que me inspiré, pero creo que el disco va como por otra línea, ya no de la adolescencia.

Pet Shop Boys, “Yo No Te Pido la Luna”, Jorge González… ¿Te influye mucho el sonido de la década de 1980?
Le tengo un cariño muy especial a los sintetizadores análogos de esa época, cuando recién se entraba a lo digital. Esos sonidos me gustan muchísimo: el Casio CZ-101, el DX-7. A todo ese tipo de sintes les tengo un cariño especial y busco lograr esa sonoridad, pero a la vez no quiero sonar como una réplica de un sonido retro, sino que sea algo actual y fresco. No quiero copiar y ser totalmente ochentero o noventero. Es un influencia, pero no quiero sonar igual que eso.

¿Te sientes parte de una escena en particular en tu país? Aquí, por ejemplo, buena parte del público que te sigue, se considera “indie”.
Más que chilena me siento parte de una escena sudamericana. En Chile hay cosas pero no las siento como que se encierren ahí no más. Yo y Gepe viajamos muchísimo a Argentina y México. Como Chile es superchico hay que salir. Es por eso que no se encierra allí la escena. No puedes encerrarte. Allí tengo hartos amigos míos que ya están haciendo cosas, en lo que se podría llamar a una escena por lo cercanos que somos. Está Fredi Michel, un grupo que está haciendo cosas súper interesantes; está Teleradio Donoso… Hay mucha calidad… Los Bunkers, que ya se van a México; De Saloon, Gepe; hay mucha música hip hop pero ya no tan purista, sino que se mezcla con electrónica y folklore…

En este tiempo en que has tocado tanto en tu país como en el extranjero, ¿cuál ha sido el concierto en el que mejor te sentiste, tanto con tu ejecución como con la respuesta del público?
En Argentina me siento muy a gusto. Más que en los grandes festivales me siento mejor en lugares más chicos donde la gente forma una energía y un feedback muy buenos. También eso pasa en una discoteca de Santiago llamada Blondie. En México, en el festival Vive Latino, había muchísima gente que cantaba en masa “Sol de Invierno”, que es la canción mía que más ha sonado allá, porque Radio Reactor, que es una radio del gobierno que todo el mundo escucha, la difundió. En esa radio no se necesita pagar para sonar, como en casi todas las demás.

Parece que el antagonismo que parecía haber entre Argentina y Chile ya no es tanto. Tú has ido para allá y bandas argentinas independientes tocan constantemente en Santiago.
Está todo bien en Argentina. No he sentido para nada que digan “qué hace esta chilena aquí”. Al contrario, siempre me reciben muy bien. Creo que esa rivalidad es más de los 90, pero a pesar de eso en Chile suena pura música argentina… Es medio raro… A Argentina no llega mucho la música chilena porque ellos son una nación que consume mucho sus propias cosas y miran poco para afuera. Es lo que pasa con Brasil también. Los argentinos se quedan con Charly, Calamaro… Ven al rock un poco como al fútbol y siguen a sus bandas por todos los lugares. Son muy nacionalistas en ese sentido. Pero como mi música no va por el lado del rock barrial, mantiene un territorio que no es nacional ni nada y llega a un nivel menos grande, pero que tampoco es de solamente diez personas. Es que ahora la música alternativa ya es un mercado grande.

¿Sabías algo del rock que se hace aquí?
Escuché a Marco y Nico, que me pareció muy bueno. Es medio en onda Kings of Convenience; medio bossa nova pero en español. También escuché Libido hace tiempo, pero ahora vengo a conocer. Es lo que me pasó en Brasil: No conocía muchas cosas y me fui con el calor de la gente, miles de discos y conociendo a otras bandas. Hice contacto con ellas para ver si pueden ir a Chile, porque ahora todo es como el “boca a boca” por Internet.

¿Qué es lo que falta para que los grupos de la escena independiente formen parte de un boom del rock a nivel masivo en nuestros países?
En mi caso, creo que lo que falta es organización y convicción como las que tiene un empresario para hacer su empresa. Hay que ver esto como un negocio, porque no es nada malo verlo así. Hay que vivir de esto. Así como un médico le pone valor a su trabajo, un músico también lo tiene que hacer. Lo que pasa con los músicos es que a veces dicen que lo hacen por el arte, y eso no es así porque eso hace que la gente mire desde afuera a la música como una entretención para que todos la pasen bien, y no es así, porque también hay mucho trabajo detrás de ella, y ese trabajo también tiene valor.

Los Amigos Invisibles

2008 fue un año espectacular en cuanto a conciertos. Ni más ni menos. Mientras muchos pensaban que la fiesta terminaba con el carnaval que provocaron los Cadillacs en el Nacional, esas cuestiones imprevisibles que tiene el destino o un arriesgado empresario nos regalan el broche de oro para este año de veladas inolvidables y cuerpos devastados por la emoción y la mejor música del mundo a la vuelta de la esquina (recordar el concierto de R.E.M). Sí señores, este 27 de diciembre en el Sargento Pimienta la pachanga y gozadera viene cortesia del combo más malcriado y sensual de la escena latina, Los Amigos Invisibles. Para calentar un poco la pista de baile, conversamos con Armando Figueredo, tecladista de la funky-psico-ambient-lounge-dance… banda venezolana. Faltan pocos días para gozar de verdad.

Venezuela siempre ha experimentado una aparente bonanza económica, eso contribuyó a que ustedes tuvieran acceso a la música que se hacía al otro del Atlántico. ¿Qué discos escucharon en su adolescencia caraqueña?
Verdaderamente en los setenta y hasta comienzos de los ochenta, Venezuela fue un país con una gran bonanza económica por lo cual muchos de los venezolanos tuvieron la posibilidad de viajar alrededor del mundo y conocer distintas culturas. Recuerdo de muy pequeño escuchar con mi hermano los discos recién salidos de The Police y The Clash. El primer disco que yo compré fue Disintegration de The Cure, pero nuestra cultura es bastante ecléctica por lo que es muy posible que en un mismo día me levantara escuchando The Cure luego mi padre al llevarme al colegio me interrogaba sobre mis conocimientos de música clásica para saber si era capaz de reconocer el compositor de la canción que sonaba en su estación de radio favorita. Después al tomar un autobús para ir al centro comercial podía escuchar salsa y finalmente en la noche al ir de fiesta cualquier cosa desde meneíto hasta los dance hits del momento o los top 40.

¿En Caracas a inicios de los noventa se sentían en tierra de nadie, ni esquemáticamente salseros pero tampoco siguiendo la rigidez de un discurso rockero a ultranza? ¿Cuál era su actitud en dichos años y qué respuesta tenían del público ante su inédita oferta sonora?
La escena musical underground de Caracas se dividía en bandas de rock (metal, dark, punk, etc.) o de ska. Nunca nos identificamos musicalmente con el ska, y eso de estar llorando por los problemas del mundo en una sala de teatro al son de guitarras distorsionadas no nos parecía que se identificara mucho con una persona nacida en un país caribeño, pero tampoco éramos merengueros o salseros. Al principio nos identificábamos con grupos como Red Hot Chili Peppers hasta que apareció un disco de una banda llamada Brand New Heavies que tocaba acid jazz; la frescura y riqueza musical de las bandas exponentes de este estilo nos hipnotizó y decidimos formar nuestro grupo como una banda de este género.

¿Asentarse en Nueva York para vivir de la música luego de grabar su primer disco era la única salida que les dejaba la situación económica en la Venezuela de aquella época?, ¿cuánto aportó ese cambio de espacio a su desarrollo musical?
En verdad no nos mudamos a NY si no hasta después de nuestro tercer disco, Arepa 3000, en parte en reacción a la situación político económica del país ciertamente, pero más que todo tomamos nuestra decisión pensando en expandir el alcance de nuestra música a nivel mundial, ya durante ese tiempo estábamos bajo el brazo de Luaka Bop cuya oficina quedaba justamente en NY y sentíamos que la única manera de poder crecer era salir de nuestro país a patear el mundo.

¿La aparición de Luaka Bop y de David Byrne les cambió la vida? ¿Cómo es su relación con el ex Talking Heads?
Ciertamente haber sido apadrinados por David nos abrió muchas puertas y de no ser por haber salido bajo Luaka Bop la historia sería muy distinta. David es un artista en el sentido amplio de la palabra: excelente músico, diseñador gráfico, escritor y fotógrafo, entre otras cosas. Una persona muy humilde con mucho respeto hacia los músicos, conocerlo ha sido un gran aprendizaje.

¿Cuán importante es para ustedes hacer dance music? Habiendo tocado en prácticamente todo el mundo, ¿han comprobado que es un lenguaje universal?
Hacemos dance music pues es el punto en común donde todos los integrantes nos encontramos musicalmente y es lo que nos alimenta el alma. La música definitivamente es un lenguaje universal, una religión si se quiere y lo que es mejor, una religión libre de dogma. Nos complace mucho ver gente que no entiende ni p de español bailar a gusto al ritmo de nuestras canciones y gracias a nuestra música hemos conocido diversas culturas y ciudades, además de haber cultivado amistades por todo el mundo.

Lounge, ambient, disco, funk, merengue y una mezcla considerable de ritmos y estilos sonoros, ¿cómo conciliar ese collage en una canción y luego en un álbum? ¿No temen caer en la dispersión por esa ambición?
Tocamos todo aquello que nos inspire y nunca hemos sentido la necesidad de apegarnos a un género en específico, para nosotros es un reto lograr reproducir todos estos ritmos y nos complace mucho cuando lo logramos.

¿Cuánto influenció su sonido el discurso pionero de Juan García Esquivel?
Esquivel es una de nuestras influencias más fuertes, lo descubrimos investigando los orígenes del acid jazz y el lounge de la misma manera como dimos con Aldemaro Romero que, paradójicamente, era un compositor venezolano del cual poco o nada supimos hasta que nos enteramos que era una de las fuentes de inspiración de una banda llamada Corduroy, la cual seguíamos fervientemente.

Diez años después, ¿cuál es su apreciación de The New Sound of Venezuelan Gozadera? ¿Un álbum tan rico y con tantas vetas sónicas a explotar (del ambient lounge de “Las Lycras del Avila” a su super hit “Ponerte en Cuatro” o la inclasificable “Otra Vez”) no les puso la valla muy arriba para que lo vendría después?
Yo soy de los que piensa que todavía no hemos logrado nuestro mejor álbum y que está por venir, pero en verdad de nada sirve enfrascarse en revisar lo que se hizo en el pasado y tratar de hacerlo mejor, la música funciona si se hace con la intención de expresar lo que sientes y lo que quieres decir.

¿Se puede entender la propuesta de los Amigos Invisibles sin el elemento sensual y erótico? ¿También siguen aquella máxima nunca escrita de hacer música para bailar y ver pasar a las chicas?
La sensualidad y el humor de nuestras letras vienen dadas por nuestra condición de caribeños, es parte de nuestra cultura e idiosincrasia, y yo creo que prueba de que se puede entender a los Amigos Invisibles más allá de sus letras es que personas que no hablan el idioma bailan libremente al son de nuestra música, aun así todo aquello que sea bailable tiene implícito algo erótico y sensual.

¿Cómo surgió la idea de incluir en sus discos esa especie de separadores a modo de diálogos o sampleos (“Nerio Compra Contestadora”, “No Le Metas Mano” o esa especie de rito vudú con el que cierran el último track de The New Sound of Venezuelan Gozadera) irreverentes y cargados de humor?
Oye en verdad no recuerdo, se ha vuelto una parte tan integral de lo que hacemos que olvido cómo llegamos a eso. Sí recuerdo que siempre hemos querido que nuestros discos sean algo fluidos y sin interrupciones y bueno, siempre hemos sido una banda en la cual el sentido del humor es algo muy importante.

¿“Llegaste Tarde” es una salsa sideral, han pensado enviarla a la Estación Espacial Internacional? ¿Cuáles son sus principales referentes en el terreno salsero?
La salsa brava de los setentas esa que salió del Bronx, la Fania, Héctor, etc., eso es lo que en un principio nos encantó de ese género… ¿La estación espacial? por mí que nuestra música suene en Júpiter, aunque no creo que a Chávez le guste mucho la idea.

¿Amigos Invisibles planea dedicarse en un futuro cercano a musicalizar filmes porno?
Es algo que se ha pensado.

La creación de su propio sello Gozadera Records les ha permitido la estabilidad de poder grabar lo que deseen, ¿cuál es el concepto detrás de su casa disquera?
Tener una disquera propia nos ofrece muchas libertades y beneficios, además de la libertad creativa, somos dueños de nuestros masters (grabaciones) lo cual es la única propiedad física de un músico.

¿Cómo suelen trabajar su faceta de hacer remezclas, trabajos por encargo o celebrar y reelaborar el material de artistas que admiran?
De ambas maneras se ha trabajado, a veces hay que hacer cosas por placer sin que te paguen o cosas que te pagan pero no son placenteras, las mejores son las que pagan y son placenteras.

Super Pop Venezuela fue producido por Dimitri from Paris ¿qué tal experiencia fue trabajar con alguien tan reconocido en la escena electro dance?
Trabajando con MAW (Masters At Work) tuvimos la oportunidad de conocer y también trabajar con Dimitri, inmediatamente nos volvimos amigos y tener un disco producido por él fue un paso natural de la relación que desarrollamos.

¿Haber editado un disco de covers y luego un álbum doble en vivo En Una Noche Tan Linda Como Esta, que recopila la ruta recorrida durante años, es la pausa necesaria para el siguiente paso discográfico de los Amigos Invisibles? ¿Cómo ven el futuro de la banda?
Más que una pausa ambos discos fueron parte del crecimiento de la banda, Super Pop era algo que llevábamos en la cabeza desde hace tiempo, en principio como propuesta para show en vivo y eventualmente degeneró en un LP, y el DVD en vivo es algo que nuestros fans han pedido desde hace tiempo. Acabamos de terminar nuestro próximo LP, de nombre Comercial, el cual estará a la venta en el 2009. Estamos muy contentos con el producto final y tenemos muchas expectativas de lo que este próximo disco pueda traernos.

¿Qué debe esperar el público limeño para el 27 de diciembre y cómo creen que será esa noche? ¿Alguna recomendación especial para las mujeres limeñas?
Esperamos que todos y cada uno de los limeños bailen con nosotros esa noche y drenen a través de esa danza todos las tensiones acumuladas del día a día, a las mujeres limeñas (y a los hombres también) será la noche perfecta para conseguir el Cuchi Cuchi que tanto desean.

El discreto encanto de Francisco Bochatón

Francisco Bochatón nunca se ha tirado a la piscina desde el noveno piso de un hotel, ni se ha agarrado a trompadas con periodistas, ni ha agredido físicamente a sus admiradores, ni ha declarado que su capricho es ley, ni destroza parlantes y micrófonos, ni empieza sus conciertos cuatro horas tarde, ni es paranoicamente quisquilloso con el sonido (probablemente porque no se está quedando sordo), ni interpreta tres canciones y se larga, ni ha sido internado en una clínica por drogo, ni piensa que es lo mejor que le puede haber pasado al rock argentino, o al mundo en general.

Y es por eso es que a Francisco Bochatón no lo consideran un genio.

Uno de los precios que se paga por no ser un genio (del marketing) es la indiferencia de los medios. No importa qué tan buenos discos y qué tan hermosas canciones hayas logrado, si no haces escándalo, no existes. No sabemos si por voluntad propia o por incapacidad de venderse, Francisco Bochatón es uno de los mejores músicos argentinos que nadie conoce. Esa injusta condición ocurre a despecho de una trayectoria artística que ya abarca dos décadas, desde que irrumpiera a comienzos de los noventa al frente de Peligrosos Gorriones y formara parte de eso que en su momento se llamó “nuevo rock”, junto a bandas como Babasónicos y Juana La Loca, para luego continuar con una admirable carrera solista, menos “sónica” y más intimista, que quizás alcanzó su máximo esplendor con sus dos EP’s, Píntame los Labios y Mundo de Acción.

Bochatón ha lanzado un nuevo álbum este año, llamado Tic Tac, pero como no se pinta la cara de colores, ni le pide a sus fans que bombardeen locales donde le rompen la cara por abusivo, ni le regala botellas de champán a los periodistas, nadie se ha dado por enterado. Bocha, ¿por qué no sales, le metes un balazo a Charly y así matamos dos pájaros de un tiro?

Mientras tanto, he aquí nuestro granito de arena para resolver esta escandalosa falta de difusión a través de la siguiente entrevista exclusiva (¡la primera en el blog de 69!) con el entrañable cantante y compositor platense.

Entrevistan: Cocker y 69

En la década de los noventa la crítica musical argentina hablaba de una movida sónica, en la que se incluía a tu banda Peligrosos Gorriones, ¿cuál es tu posición frente a esta clasificación, qué experiencia guardas de esos años?
Peligrosos Gorriones como muchas bandas de los noventa fue un ejemplo más (con sus características) de romper un poco las reglas que hasta el momento el rock presentaba, fue como una explosión catártica y bastante innovadora.Yo no creo y no lo creí en su momento que la banda perteneciera a un género de muchas bandas, como lo llamado sónico de esa época, pero como muchos recursos eran parecidos seguramente para la prensa fue fácil involucrarla dentro de este género, que además sólo fue un rótulo de la prensa, para mí cada una de esas bandas era totalmente distinta en su esencia.

En Latinoamérica el formato EP es una opción prácticamente desechada por los músicos. Luego de editar Píntame los Labios y Mundo de Acción, dos discos prácticamente perfectos, intimistas e intensos, abandonaste el formato. ¿Por qué tomaste esta decisión?
En realidad no la abandoné del todo, simplemente es un recurso más que puedo volver a usar, de hecho hace dos años antes de lanzar La Tranquilidad Después de la Paliza pensé en sacar otro EP, con 4 temas que había grabado en un estudio en Buenos Aires. Igualmente estaba teniendo ganas de sacar un disco con muchas canciones, ya que tenía bastantes y hacía falta pasarlas en limpio y escuchar otro disco largo, así que hice eso. Podría sacar otro EP en algún momento, no lo descarto. Pero ahora mis necesidades fueron otras.

¿Debemos entender que “El Gusano”, “El Gorila” y “Elemento Enigmático” son como guiños al pasado, es decir, a una nostalgia por el sonido de Peligrosos Gorriones?
Tienen en común esos temas una forma y una estructura que podrían ser un guiño a los Gorriones pero en realidad siempre estuvo en mí esa forma de componer, no la abandoné del todo nunca. Si bien en los discos solistas anteriores se escucha una canción en el sentido más embrionario que hay, siempre compuse temas como “El Gusano” o como “El Gorila”, en el último disco Tic Tac está “Rayo al Trueno”, que también tiene una atmósfera similar, es una forma de componer más a las de las baladas tranquilas.

En Tic Tac encontramos dos pequeñas sorpresas. En “Perfume Parpadear”, ¿el ritmo calipso se debe a una intención de expandir los horizontes sonoros o a un ejercicio lúdico?; y en “Corazón Divino”, donde la melodía es similar al “About A Girl” de Nirvana, ¿se trata de una simple coincidencia o de una semejanza deliberada?
De “Corazón Divino”: Bueno, yo soy un ferviente seguidor de las melodías desgarradoras de Nirvana, era eso mismo. El parecido puede ser por una cuestión más bien generacional y de elecciones de sonidos y armonías. Realmente nunca pensé en Nirvana cuando compuse la canción, tampoco me molesta que se parezca a eso. Para nada, nunca tuve un patrón tan concreto para seguir o a quien imitar, no es una costumbre en mí.
De “Perfume Parpadear”: Puedo decir que es una canción que me costó mucho llevar al disco pero me pudo la letra y el juego con el ritmo, no trato de romper la estructura del disco con un tema de este tipo de ritmos, pero sí me agrada la heterogeneidad que le da a un disco y también es un tema que en realidad me gusta mucho.

¿La canción perfecta dura tres minutos? ¿Tú la buscas?
En general me gustan las canciones cortas pero no me desespera últimamente que los temas duren mucho, y si tienen más instrumentación o partes sin letra mejor, estuve mucho tiempo cantando sin dejar partes instrumentales, estoy disfrutando eso ahora.

Tus canciones de amor son claras y directas (“Puerto Amar”, “Pastillas Celestes”), sin embargo cuando abordas otras temáticas (por ejemplo, el problema de la creación artística) tiendes al hermetismo, en este caso el poeta desplaza al músico?
Sí, puede ser que aborde en algunos temas una forma críptica pero son las palabras o poesías en complemento con la música, no la desplazan pero sí hay una mayor atención a la palabra en muchas canciones.

El sello que ha editado tu disco, Ava Records, ha adoptado la novedosa estrategia de incluir dos copias del mismo CD, suponemos que para desalentar la piratería. ¿Crees que está dando resultado?
No voy a ser ingenuo y creer que desalienta a la piratería pero sí me parece algo muy novedoso y entretenido a la vez que es una forma de arte bastante original y bondadosa que puede generar una tendencia a querer tener el disco original.

¿Las veladas musicales en Buenos Aires luego de la tragedia del concierto de Callejeros cambiaron radicalmente? ¿Las restricciones que se aplicaron han afectado tus conciertos?
En Buenos Aires a partir de esa tragedia se impusieron muchas normas muy fuertes de seguridad, lo que obligó a muchos centros donde se tocaba a cerrar sus puertas. Tuve, como muchos músicos, que buscar lugares alternativos para tocar, eso hizo que el circuito se achicara bastante, pero se encontraron alternativas (teatros, centros culturales) y de a poco se está regenerando. Afectó en la medida que tuvimos que tocar sólo en esos lugares por mucho tiempo.

¿Qué discos andas escuchando últimamente?
Estoy escuchando Artaud de Pescado Rabioso (banda de Spinetta), algo de Bowie, la banda Ratatat y algunos demos que me dan las bandas.

Leemos comentarios de blogs y sitios musicales argentinos que hablan de una anemia creativa en la actual escena de tu país. ¿Coincidirías con esta apreciación? En todo caso, ¿cuál es tu posición al respecto?
Me parece que la forma de la música en Argentina está muy de ascuerdo con el estado general del país, no espero más de esto. Ya que antes era una queja hacia la música, hoy un 70 por ciento de la gente consume sólo lo que hay en la radio y lo que comercializan las multinacionales que no es siempre la música que me gusta pero siempre hay una o más bandas que destacar, que sobrepasan los límites comerciales.

¿A qué nuevos grupos o solistas de tu país recomendarías prestar atención?
Flopa es una cantante maravilllosa, Mimi Maura es recomendable y su último disco más aún, la banda Valle de Muñecas también me parece buena, y de las más chicas NerdKids.

¿American Music Club o Tindersticks?
Tindersticks.

¿Bowie o The Psychedelic Furs?
Los dos.

¿Mafalda o el Eternauta?
Mafalda.

¿Borges o Pizarnik?
Los dos.

¿Cerati o Melero?
Los dos y juntos.

¿Tinelli o Pergolini?
Pergolini.

Francisco Bochatón “Rocas” (del álbum Tic Tac)

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Francisco Bochatón “Puerto Amar” (del EP Píntame los Labios)