6. Su participación como la heroína romántica del video de “Carmensita” de Devendra Banhart, una alucinada comedia musical pseudomitológica que, de una manera que aún no termino de explicarme, logra que un músico folk norteamericano criado en Venezuela cante en español, suene a nuevaolero argentino pasado de vueltas e interprete a un hirsuto príncipe indio (¿indie?) de vellos públicos que lucha por (y obtiene) el amor de una estrella de Bollywood/Hollywood.
Sólo falta que Natalie se anime y siga los pasos de Scarlett Johansson o Juliette Lewis. Al menos ya demostró que la haría linda como rapera gangsta.
En el principio fue Wild Like Children, o la chispa de la vida, una arrebatadora colección de eufóricas canciones que se convirtió en uno de mis discos preferidos del 2004. Entonces vino el álbum equivocado con el título acertado: Bottoms of Barrels, que es donde muchos prometedores debuts terminan después del temido “sophomore slump”, o la caída del segundo disco. Por lo menos para mí fue una desilusión. Normalmente mi reacción en estos casos suele ser echarle tierra al grupo y no hacerle más caso.
A pesar de eso, cuando apareció el video promocional con el cual se lanzaba el tercer disco del grupo, o (sí, así se llama), me dije, ya puesss, démosle una oportunidad. Lo ví, y me dije, ¿pero qué diablos es esto? ¡Este no es el Tilly and the Wall que yo conocí! ¡Este no es el indie pop del que yo me enamoré! Ni siquiera le presté demasiada atención al tema, simplemente lo deseché porque no era mi Tilly and the Wall. Fin de la historia.
¿O no? Un día, mientras escuchaba una de las cientos de canciones sueltas que había metido en mi ya maltratado reproductor de mp3 (al que desagradecidamente suelo llamar iFo, ay fó), me descubro moviendo enérgicamente la cabeza (para mis adentros, claro: soy corporalmente tímido en público). ¿Yeah Yeah Yeahs? No recordaba haber grabado nada de ellos, pero si lo eran, por fin habían vuelto por sus fueros! (Sí, actualmente tengo otro problema de desencanto con Karen O. y compañía.)
Me fijo y ¿adivinas quiénes eran?
Con razón esa percusión sonaba peculiar. Por si no sabías, los Tilly and the Wall no tienen baterista. Lo que tienen es una bailarina de tap. Esa es la marca de fábrica de la banda. Y ese zapateo que antes encajaba a la perfección con las canciones de su primer disco (pues en cierto modo equivalía a las proverbiales palmadas del indie pop), ahora se acopla de maravillas con el impetuoso rock ‘n roll de su nueva faceta.
De arrulladores a arrolladores, los Tilly and the Wall han cambiado y han crecido. Sólo falto yo.
Siempre que me encuentro con el nombre de Tullycraft no puedo dejar de recordar con cariño que fue una canción suya (“Rumble with the Gang Debs”) la que abrió ¡Es Pop Mamá!, el primer recopilatorio internacional editado por 69. Pues esta banda descarada y deliciosamente indie pop ha editado hace poco un nuevo disco, Every Scene Needs A Center, que todavía no escucho, pero que desde ya me tienta con sus, para variar, divertidos títulos: “The Punks Are Writing Love Songs”, “Bored to Hear Your Heart Still Breaks” y “We Know You’re Cute, You Told Us”, entre otros. No hay que olvidar que este es el mismo grupo que nos entregó “Pop Songs Your New Boyfriend’s Too Stupid to Know About”.
Mientras esperamos el álbum, disfrutemos del video animado (apropiadamente retro) de “Georgette Plays A Goth”, acerca de una mesera gótica que pone de vuelta y media el lujoso restaurante en el que trabaja (no se pierdan el guiño a la Catastrophe Waitress de los Belle and Sebastian). Poco recomendable si lo que buscas es una canción para cortarte las venas. Ye-ye-ye-Georgette…
Francisco Bochatón nunca se ha tirado a la piscina desde el noveno piso de un hotel, ni se ha agarrado a trompadas con periodistas, ni ha agredido físicamente a sus admiradores, ni ha declarado que su capricho es ley, ni destroza parlantes y micrófonos, ni empieza sus conciertos cuatro horas tarde, ni es paranoicamente quisquilloso con el sonido (probablemente porque no se está quedando sordo), ni interpreta tres canciones y se larga, ni ha sido internado en una clínica por drogo, ni piensa que es lo mejor que le puede haber pasado al rock argentino, o al mundo en general.
Y es por eso es que a Francisco Bochatón no lo consideran un genio.
Uno de los precios que se paga por no ser un genio (del marketing) es la indiferencia de los medios. No importa qué tan buenos discos y qué tan hermosas canciones hayas logrado, si no haces escándalo, no existes. No sabemos si por voluntad propia o por incapacidad de venderse, Francisco Bochatón es uno de los mejores músicos argentinos que nadie conoce. Esa injusta condición ocurre a despecho de una trayectoria artística que ya abarca dos décadas, desde que irrumpiera a comienzos de los noventa al frente de Peligrosos Gorriones y formara parte de eso que en su momento se llamó “nuevo rock”, junto a bandas como Babasónicos y Juana La Loca, para luego continuar con una admirable carrera solista, menos “sónica” y más intimista, que quizás alcanzó su máximo esplendor con sus dos EP’s, Píntame los Labios y Mundo de Acción.
Bochatón ha lanzado un nuevo álbum este año, llamado Tic Tac, pero como no se pinta la cara de colores, ni le pide a sus fans que bombardeen locales donde le rompen la cara por abusivo, ni le regala botellas de champán a los periodistas, nadie se ha dado por enterado. Bocha, ¿por qué no sales, le metes un balazo a Charly y así matamos dos pájaros de un tiro?
Mientras tanto, he aquí nuestro granito de arena para resolver esta escandalosa falta de difusión a través de la siguiente entrevista exclusiva (¡la primera en el blog de 69!) con el entrañable cantante y compositor platense.
En la década de los noventa la crítica musical argentina hablaba de una movida sónica, en la que se incluía a tu banda Peligrosos Gorriones, ¿cuál es tu posición frente a esta clasificación, qué experiencia guardas de esos años?
Peligrosos Gorriones como muchas bandas de los noventa fue un ejemplo más (con sus características) de romper un poco las reglas que hasta el momento el rock presentaba, fue como una explosión catártica y bastante innovadora.Yo no creo y no lo creí en su momento que la banda perteneciera a un género de muchas bandas, como lo llamado sónico de esa época, pero como muchos recursos eran parecidos seguramente para la prensa fue fácil involucrarla dentro de este género, que además sólo fue un rótulo de la prensa, para mí cada una de esas bandas era totalmente distinta en su esencia.
En Latinoamérica el formato EP es una opción prácticamente desechada por los músicos. Luego de editar Píntame los Labios y Mundo de Acción, dos discos prácticamente perfectos, intimistas e intensos, abandonaste el formato. ¿Por qué tomaste esta decisión?
En realidad no la abandoné del todo, simplemente es un recurso más que puedo volver a usar, de hecho hace dos años antes de lanzar La Tranquilidad Después de la Paliza pensé en sacar otro EP, con 4 temas que había grabado en un estudio en Buenos Aires. Igualmente estaba teniendo ganas de sacar un disco con muchas canciones, ya que tenía bastantes y hacía falta pasarlas en limpio y escuchar otro disco largo, así que hice eso. Podría sacar otro EP en algún momento, no lo descarto. Pero ahora mis necesidades fueron otras.
¿Debemos entender que “El Gusano”, “El Gorila” y “Elemento Enigmático” son como guiños al pasado, es decir, a una nostalgia por el sonido de Peligrosos Gorriones? Tienen en común esos temas una forma y una estructura que podrían ser un guiño a los Gorriones pero en realidad siempre estuvo en mí esa forma de componer, no la abandoné del todo nunca. Si bien en los discos solistas anteriores se escucha una canción en el sentido más embrionario que hay, siempre compuse temas como “El Gusano” o como “El Gorila”, en el último disco Tic Tac está “Rayo al Trueno”, que también tiene una atmósfera similar, es una forma de componer más a las de las baladas tranquilas.
En Tic Tac encontramos dos pequeñas sorpresas. En “Perfume Parpadear”, ¿el ritmo calipso se debe a una intención de expandir los horizontes sonoros o a un ejercicio lúdico?; y en “Corazón Divino”, donde la melodía es similar al “About A Girl” de Nirvana, ¿se trata de una simple coincidencia o de una semejanza deliberada?
De “Corazón Divino”: Bueno, yo soy un ferviente seguidor de las melodías desgarradoras de Nirvana, era eso mismo. El parecido puede ser por una cuestión más bien generacional y de elecciones de sonidos y armonías. Realmente nunca pensé en Nirvana cuando compuse la canción, tampoco me molesta que se parezca a eso. Para nada, nunca tuve un patrón tan concreto para seguir o a quien imitar, no es una costumbre en mí.
De “Perfume Parpadear”: Puedo decir que es una canción que me costó mucho llevar al disco pero me pudo la letra y el juego con el ritmo, no trato de romper la estructura del disco con un tema de este tipo de ritmos, pero sí me agrada la heterogeneidad que le da a un disco y también es un tema que en realidad me gusta mucho.
¿La canción perfecta dura tres minutos? ¿Tú la buscas?
En general me gustan las canciones cortas pero no me desespera últimamente que los temas duren mucho, y si tienen más instrumentación o partes sin letra mejor, estuve mucho tiempo cantando sin dejar partes instrumentales, estoy disfrutando eso ahora.
Tus canciones de amor son claras y directas (“Puerto Amar”, “Pastillas Celestes”), sin embargo cuando abordas otras temáticas (por ejemplo, el problema de la creación artística) tiendes al hermetismo, en este caso el poeta desplaza al músico?
Sí, puede ser que aborde en algunos temas una forma críptica pero son las palabras o poesías en complemento con la música, no la desplazan pero sí hay una mayor atención a la palabra en muchas canciones.
El sello que ha editado tu disco, Ava Records, ha adoptado la novedosa estrategia de incluir dos copias del mismo CD, suponemos que para desalentar la piratería. ¿Crees que está dando resultado?
No voy a ser ingenuo y creer que desalienta a la piratería pero sí me parece algo muy novedoso y entretenido a la vez que es una forma de arte bastante original y bondadosa que puede generar una tendencia a querer tener el disco original.
¿Las veladas musicales en Buenos Aires luego de la tragedia del concierto de Callejeros cambiaron radicalmente? ¿Las restricciones que se aplicaron han afectado tus conciertos?
En Buenos Aires a partir de esa tragedia se impusieron muchas normas muy fuertes de seguridad, lo que obligó a muchos centros donde se tocaba a cerrar sus puertas. Tuve, como muchos músicos, que buscar lugares alternativos para tocar, eso hizo que el circuito se achicara bastante, pero se encontraron alternativas (teatros, centros culturales) y de a poco se está regenerando. Afectó en la medida que tuvimos que tocar sólo en esos lugares por mucho tiempo.
¿Qué discos andas escuchando últimamente?
Estoy escuchando Artaud de Pescado Rabioso (banda de Spinetta), algo de Bowie, la banda Ratatat y algunos demos que me dan las bandas.
Leemos comentarios de blogs y sitios musicales argentinos que hablan de una anemia creativa en la actual escena de tu país. ¿Coincidirías con esta apreciación? En todo caso, ¿cuál es tu posición al respecto?
Me parece que la forma de la música en Argentina está muy de ascuerdo con el estado general del país, no espero más de esto. Ya que antes era una queja hacia la música, hoy un 70 por ciento de la gente consume sólo lo que hay en la radio y lo que comercializan las multinacionales que no es siempre la música que me gusta pero siempre hay una o más bandas que destacar, que sobrepasan los límites comerciales.
¿A qué nuevos grupos o solistas de tu país recomendarías prestar atención? Flopa es una cantante maravilllosa, Mimi Maura es recomendable y su último disco más aún, la banda Valle de Muñecas también me parece buena, y de las más chicas NerdKids.
¿American Music Club o Tindersticks?
Tindersticks.
Yo era fan de The Go! Team antes de escucharlos. Yo era fan de The Go! Team incluso antes de saber de ellos. Yo era fan de una banda con una propuesta musical fresca y novedosa pero que se plasmara en canciones irresistiblemente pop, de esas que no dejan pelo sin moverse. Yo era fan de una banda que luciera cool pero que al mismo tiempo tuviera la contagiosa vitalidad y energía de un colegio a la hora del recreo. Así que escuchar su primer álbum y volverse fan de The Go! Team fue una y la misma cosa. La inusitada mezcolanza sampladélica de sonidos e instrumentos, los eufóricos cánticos y el vibrante rapeo de vieja escuela de su cantante principal, Ninja, todo se conjugó para hacer de Thunder, Lightning, Strike uno de los mejores discos de este y cualquier siglo.
No es de extrañar pues que, después de tan extraordinario debut, temiera que su siguiente disco no estuviera a la altura. Igual, he estado esperándolo con ansias desde hace casi tres años. Sin embargo, ya el single de adelanto, “Grip Like A Vice”, aparecido en julio pasado, era un primer indicio poco prometedor: el clásico sonido Go! Team, pero el tema no era muy rompedor y más bien me sonaba inquietantemente familiar.
Pues bien, Proof of Youth todavía se lanzará en setiembre, pero como era inevitable, ya “likeó”. Impaciente que es uno, lo bajé, lo toqué y a la primera me dejó la misma impresión que el single. Como no suelo fiarme de mis primeras impresiones, lo he vuelto a escuchar más veces, con la esperanza de que en algún momento le encuentre el gusto. Y quién sabe, uno de estos días termine encontrándoselo (“Doing It Right”, su segundo single, es una señal de que sí se puede). Por lo pronto me queda la decepcionada sensación de que este nuevo disco repite los trucos, pero no la magia.
De día, 69 es una revista peruana de rock independiente. De noche, se disfraza de superhéroe y sale a combatir a las majors. Ya no quedan muchas en pie.
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