Si la parodia se repite al infinito puede que se pierda la gracia. Si un grupo de nerds deja el sótano y las laptop con las que dan sentido a su existencia y animan los bailes a los que nunca serían invitados comprobaríamos nuevamente que son inciertos los caminos elegidos por el pop para intervenir en nuestras vidas. En algún momento Hot Chip decidió cambiar las altas revoluciones y pasar a los medios tiempos, y así dejó de ser la máquina de singles de los primeros discos.
Ahora la nueva venganza, la broma hecha clip, toma como víctimas a los grupos de modelos devenidos en conjuntos musicales y a las masas juveniles que orbitan babeantes a su alrededor. Uno a uno irán cayendo los ídolos de juguete en esta divertida celebración del absurdo televisado. El protagonismo en los últimos tiempos, queda claro, ya no está en la canción sino en el morbo convertido en imagen. Ave Gaga.
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Todo es intermitente. Se va construyendo. Un Dios ocioso mira el camino. Las estrellas oscilan sin sentido y las ciudades reflejan su brillo. Ha aparecido el rojo tímidamente en nuestra trayectoria y un poco más tarde el azul asume el protagonismo. El sonido retumba en los oídos y embriaga la creación. No hay ningún orden establecido y nos desplazamos como ondas. Un paso más y perderemos el control.
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Escuchamos el viejo relato alrededor de la ceniza. El templo está cerrado. Dios ya no nos observa desde el faro. El lenguaje da vida y en ocasiones el adjetivo mata. Encendemos el fuego para poder olvidar. Todos los colores invaden nuestro corazón y perturban nuestra visión. El sol se extingue lentamente a lo lejos.
Un nuevo episodio discográfico de She & Him está próximo a editarse. Volume Two espera renovar las expectativas en la dupla Deschanel–Ward luego del bellísimo catálogo de canciones pop que entregaron en su álbum debut. “In the Sun” da buenas razones para reincidir en nuestra Zooey dependencia. Tratándose de un video musical que transcurre en los salones y corredores colegiales y que incurre en casi todos los estereotipos del género: coreografías alegres que incluyen a todas las sangres y todos los colores, la niña buena e inocente y el chico rebelde y disconforme, un ejército de hula hulas… Zooey sale bien librada del asunto con su toque personal: sonrisas a discreción y un guiño coqueto a la cámara. Además, como nos tiene acostumbrados, le da brillo a la vida luciendo mallas oscuras. Afortunadamente en el video no hay rastros de globos rojos, ni de Ben Gibbard.
Debe haber algo irrefrenablemente placentero en imaginar el modo en que un día los seres humanos terminaremos por despedazarnos los unos a los otros. Y, desde luego, en cómo sería la vida después de ello (si es que aún hay vida, claro). De otro modo, no existirían tantas fantasías post apocalípticas trajinando el dilatado imaginario de la cultura pop. Pulsión de muerte, que le llaman. Demasiados libros y películas ya han abundado en el tema como para perder el tiempo en explicaciones que no son tales. Y como la historia está constantemente plagiando a la ficción, cualquiera que haya visto alguna cinta de la saga Planet of the Apes sabe lo que va a pasar: viajaremos por el espacio-tiempo, perderemos las coordenadas del centro más próximo y así, rodeados de osciloscopios, extraviados de nosotros mismos, llegaremos a un planeta que entonces tomaremos por desconocido. La naturaleza inhóspita del lugar, el aire enviciado, la superficie desértica y ese océano sombrío nos engañarán por un tiempo e intentaremos consolarnos evocando nuestro reino perdido. Pero luego, abrumados por los indicios, sabremos que no pisamos un planeta extraño, que siempre estuvimos en casa.
Un poco de té con ácido. Bombardeo de imágenes, estallido de colores. El sueño de un melómano repleto de mujeres, de ojos felinos y nostálgicos. Perfiles por doquier en la prolongación del ideal sesentero: psicodelia visual que se apoya en la supernova inagotable de Andy Bell. Sombrillas y furia animal bajo un cielo plagado de nubes. Gocemos silenciosamente el verano.
Concentrarse. Desvanecer todas las cosas que te rodean. Abstraer lo principal. Mostrar u ocultar. Siempre sugerir. Cubierta por fetiches o al natural, he aquí el centro y origen de la vida. El ritmo es voluptuoso y candente en las calles que recorres. Apareces y desapareces, haciéndote una con el espacio. Un desvalido amante francés celebra tu llegada y el verdadero movimiento que paraliza el mundo, ese que vemos desde las terrazas donde nos refrescamos durante este verano.
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