
El disco inicia como un caos. Se disparan infinitas piezas al vacío. Los beats cambian constantemente, el pulso pierde el control, las pupilas se dilatan y parece que el tornamesa recibe los ritmos del mundo y un DJ frenético quisiera construir con ellos un edificio perfectamente irregular, un tótem de sonido, una Babelia de melodías.
El viajero llega a Glastonbury tiende su carpa, toma la dosis y desde la colina ve atardecer envuelto en dub y una luz intermitente. Monterrey. Una playa de California. La mezquita de Córdoba. Arthur Lee escuchando The Turtles. El sol está en el pasado y sobre el sampler, el sacerdote va recitando su mantra. Su voz flota en el ambiente, se refugia en la distorsión y sugiere colores y formas diversas. Lo heterodoxo reina en el templo de Gonjasufi, todas las sangres recorren los cuerpos y responden al llamado de la danza.
La oración se proclama devotamente en hip hop. El lenguaje va mutando. Colisiona con el rock. La banda sonora de Bollywood gira en torno al kraut y lo lleva por los aires y los suelos. Beck en su momento más desprolijo graba en un cuatro canales a la primera M.I.A. Hipnotizados y ebrios de amor creemos que el collage y la diversidad marcan el presente. La canción está enferma y suenan todas y una a la vez.
Gonjasufi “DedNd”
Del álbum A Sufi and A Killer (2010)
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Los delirios también son visuales:
Tres meses del 2010 y ya hay varios discos imprescindibles. Este es uno de ellos.
¿Dónde compra su juana este man? Que enfermedad su disco. Diablura total.