De la mano de un insistente piano, Jonna Lee declara el fin de su dependencia afectiva con una orgullosa serenidad que se convierte en éxtasis (enfatizado por un coro casi gospel) y termina por volverse lamento (subrayado por una guitarra casi Radiohead). Me huele que la rubia vuelve con el bueno para nada de su ex.
Jonna Lee “My High”
Del álbum This is Jonna Lee (2009)



Lo que confirma que el pop reproduce con bastante fidelidad la realidad. Ah, y la liberación cuando es en technicolor se saborea mucho mejor.
Suena bien esta cantante, no la conocía y revisando su Myspace me han gustado todas sus canciones, es un ejemplo de pop bien hecho.