The Most con Andy Bell “Now I Feel”

Un poco de té con ácido. Bombardeo de imágenes, estallido de colores. El sueño de un melómano repleto de mujeres, de ojos felinos y nostálgicos. Perfiles por doquier en la prolongación del ideal sesentero: psicodelia visual que se apoya en la supernova inagotable de Andy Bell. Sombrillas y furia animal bajo un cielo plagado de nubes. Gocemos silenciosamente el verano.

The Most “Now I Feel” (con Andy Bell)

Golden Triangle // Double Jointer

Alexander Mc Queen ha diseñado el vestuario para el remake de Barbarella. La odisea esta vez no se desarrolla en el espacio sino en Brooklyn, entre los desechos industriales que comparten el lugar con las bandas y bares que no dejan de aparecer. Tres chicos y tres chicas a los que les gusta disfrazarse forman parte de este carnaval. Mallas y tacones, glamour y licor barato. Madrugadas neoyorquinas donde se van ahogando las descargas de la nueva promesa surgida del underground yonqui. Las jeringas cruzan el aire y una máscara desgastada se estrella contra el sillón antes que todos los instrumentos sean abandonados buscando una próxima dosis.

Princesas de risas burlonas, payasos sin alma, adivinos desesperados por conseguir roomate para conservar el alquiler del piso en Williamsburg; todos ansían un poco de evasión esta noche. Los Black Lips ruedan a los pies de las cantantes de Golden Triangle. Vashti y Carly juguetean con sus copas aguardando el turno para tocar. Un blogger completamente sobrio y aparentemente desvelado se acerca a las chicas y les pregunta si el nombre del grupo es un guiño al lugar donde se produce la mayor parte del opio que circula en esa fiesta. Un tren fantasma arrolla al curioso y ellas retocan su maquillaje antes de empezar la performance.

El rockabilly no da tregua. Un cavernícola es agitado de un lado a otro de la sala. John Waters en versión albina se acomoda el mostacho y celebra la llegada del amanecer encendiendo un puro frente al neón. El cuero brilla en el escenario y envía un reflejo decadente a los sedientos de garage. Jay Reatard desde el backstage observa detenidamente los taco aguja de sus cómplices y desea que este carrusel no deje de girar hasta que el sol anuncie el final.

Golden Triangle “I Want to Know”
Del álbum Double Jointer (2010)

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Sebastien Tellier “Look”

Concentrarse. Desvanecer todas las cosas que te rodean. Abstraer lo principal. Mostrar u ocultar. Siempre sugerir. Cubierta por fetiches o al natural, he aquí el centro y origen de la vida. El ritmo es voluptuoso y candente en las calles que recorres. Apareces y desapareces, haciéndote una con el espacio. Un desvalido amante francés celebra tu llegada y el verdadero movimiento que paraliza el mundo, ese que vemos desde las terrazas donde nos refrescamos durante este verano.

Sebastien Tellier “Look”
Del álbum Sexuality (2008)

Gonjasufi // A Sufi and A Killer

El disco inicia como un caos. Se disparan infinitas piezas al vacío. Los beats cambian constantemente, el pulso pierde el control, las pupilas se dilatan y parece que el tornamesa recibe los ritmos del mundo y un DJ frenético quisiera construir con ellos un edificio perfectamente irregular, un tótem de sonido, una Babelia de melodías.

El viajero llega a Glastonbury tiende su carpa, toma la dosis y desde la colina ve atardecer envuelto en dub y una luz intermitente. Monterrey. Una playa de California. La mezquita de Córdoba. Arthur Lee escuchando The Turtles. El sol está en el pasado y sobre el sampler, el sacerdote va recitando su mantra. Su voz flota en el ambiente, se refugia en la distorsión y sugiere colores y formas diversas. Lo heterodoxo reina en el templo de Gonjasufi, todas las sangres recorren los cuerpos y responden al llamado de la danza.

La oración se proclama devotamente en hip hop. El lenguaje va mutando. Colisiona con el rock. La banda sonora de Bollywood gira en torno al kraut y lo lleva por los aires y los suelos. Beck en su momento más desprolijo graba en un cuatro canales a la primera M.I.A. Hipnotizados y ebrios de amor creemos que el collage y la diversidad marcan el presente. La canción está enferma y suenan todas y una a la vez.

Gonjasufi “DedNd”
Del álbum A Sufi and A Killer (2010)

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María y José // Espíritu Invisible

Las plegarias no se elevan a las alturas en olor a incienso. Las visiones extáticas no se producen entre santos de yeso. Las andas de las imágenes sagradas se disuelven en ácido. La muerte, la vida y el amor se sufren y se beben en los templos y los bares como acostumbramos en esta parte del planeta. Aquí la vida es más sabrosa y dolorosa. Lo trágico se convierte en fiesta, la procesión no lleva solo la comparsa regional tradicional, sino que se reviste juguetonamente de la electrónica casera: el diablo dirige una mirada lasciva a la Virgen y esta pierde la cabeza en medio del carnaval. Los santos y frailes observan desde la plaza de Tijuana las cruces de las iglesias y sienten la pesadez en sus cuerpos, postergan la siesta dejando que el groove los acerque a las puertas del cielo. Los parroquianos buscan un salmo o un sampler que alivie sus corazones en miércoles de ceniza. La chicha, el pulque o cualquier aguardiente aporta razones y hierve el ritmo para que la danza nunca acabe. Antonio Jiménez lanza al fuego su alba para poder descansar en paz.

María y José “Oye Satanás”
Del álbum Espíritu Invisible (2010, descarga gratuita)

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Las 10 reglas del rock and roll

Un solitario artículo publicado en 1987 sobre el cuidado del cabello (“Siempre péinate antes de lavarte el pelo”) para un fanzine británico era prácticamente todo el currículum que Robert Forster tenía como periodista. Eso bastó para que, casi veinte años después, el editor de una flamante revista australiana, The Monthly, lo invitara a escribir una columna sobre música. Eso, y quizás también el hecho de que, como mitad de la dupla creativa que comandó a The Go-Betweens, Forster era una leyenda del rock. Fue así que, en uno de esos momentos bizarros de la cultura pop, un músico se convirtió en crítico. Justicia poética o castigo divino, juzguen ustedes.

Hace algunos meses Forster publicó un libro que recopila precisamente los artículos escritos para esa columna, pero que también incluye algunos nuevos textos, de los cuales el más notorio y divertido es el que da marketero título a la obra, The Ten Rules of Rock and Roll. Síganlas, y les irá bien.

1. Nunca sigas a un artista que describe su obra como “oscura”.

2. La penúltima canción de cada álbum es la más floja.

3. Las grandes bandas tienden a parecerse.

4. Ser una estrella de rock es un trabajo de 24 horas al día.

5. La banda con más tatuajes tiene las peores canciones.

6. Ninguna banda hace nada nuevo sobre el escenario después de los primeros 20 minutos.

7. El guitarrista que cambia de guitarras en el escenario después de cada tercer canción te está mostrando su colección de guitarrras.

8. Todo gran artista se esconde detrás de su manager.

9. Las grandes bandas no tienen integrantes haciendo albums solistas.

10. La banda de tres integrantes es la forma más pura de expresión del rock and roll.