Panic

Por Diego Trelles Paz

Cuando era niño jugaba a ser DJ. Tenía un micrófono negro, largo y flaco como un dedo en luto y uno de esos equipos Philips con doble casetera y sistema Dolby. Era un aparato menesteroso: tenía una antena rota que yo había parchado con cinta adhesiva, el botón de REC completamente tieso después de tanto mix pirata y, al carecer de tapa, el cajoncito posterior de las baterías (que tenía vida propia) se esforzaba por hacer volar las pilas en medio de esos apagones cortesía-Sendero Luminoso que traían velas y vecinos aburridos a la cocina de mi casa.

No sé si tenía talento para mezclar música. Es muy probable que no porque yo imitaba a los DJ’s de las radios peruanas y lo único que sabían estos pobres y necios hombres era amanerar la voz y decir chévere suavecito y, luego, programaban sin ningún remordimiento un tema de The Cure y después otro de Yuri o de Magneto que en esa época eran bastante chéveres y suavecitos. No importaba: yo jugaba a ser DJ y tenía mis cassettes en el orden justo y, luego de poner música decente, solía charlar con mis oyentes imaginarios y no recuerdo haber sido nunca infeliz sino todo lo contrario.

Un día llegó el heavy metal a mi vida y decidí ser un DJ metalero. Mi pelo creció. Empecé a ir a la avenida Colmena a comprar cassettes con carátulas llenas de demonios y de cruces volteadas. Copiaba un programa llamado Guerra de Estrellas y solía enfrentar a Metallica con cualquier otro grupete de gritones que odiaran a Dios. Los oyentes ficticios llamaban y votaban y yo hacía que esta batalla fuera reñidísima hasta que, triunfales, sobradísimos, con una canción del And Justice for All… llamada “One” que yo bailaba moviendo mi cabeza en círculos, los cuatro Metallicos salían victoriosos de cuanto conflicto les pusiera delante. Un día me di cuenta de que Metallica me daba dolor de cabeza y que ya me llegaba francamente al pincho. Me corté el pelo casi rapado. Hice que perdieran la Guerra de Estrellas hasta con Michael Bolton pero no dejé de transmitir. Ya era un adolescente y seguía jugando a ser DJ pero este segundo acto no me duraría mucho.

El día que llegaron los CD’s a hacer obsoleta y cómica mi colección de cassettes piratas, y mi fiel equipo Philips con doble casetera y sistema Dolby decidió suicidarse por algo parecido al orgullo tecnológico, se acabaron mis maratónicas jornadas de DJ. Recuerdo con mucho detalle mi último programa porque mis oyentes llamaron para solidarizarse conmigo y desearme una vida dichosa. Sólo para joderlos, para que no pensaran que yo iba a ir por el mundo conmoviéndome por cojudeces de esa índole, mis últimas palabras antes de apagar el micrófono y salir del aire, fueron chévere y suavecito.

Suelen preguntarles a los escritores cuándo fue que tomaron la decisión consciente de dedicarse a la escritura. Cuando me hacen esa pregunta, suelo mentir y decir tonterías de las que luego me río o me arrepiento. Hoy, sin embargo, recordé que cuando era niño jugaba a ser DJ. Me di cuenta, además, de que las historias uno las crea con lápiz o computadora o máquina o cámara o música o mente y que, siendo DJ, acaso sin sospecharlo, yo ya inventaba y mentía y reemplazaba este mundo idiota y feísimo por uno enteramente mío.

Si este breve fragmento es una involuntaria declaración de principios, sólo faltaría ponerle música de fondo. Me siento un poco extraño intentando un set en Nueva York, frente a la pantalla de esta Mac que no tiene botones ni pilas ni vida propia. Está nevando afuera. Los nudillos del viento tocan las ventanas de mi cuarto y ahora los únicos apagones de mi vida los traen las tormentas. No tengo micrófono ni audifonos pero sé que mis oyentes empezarán a llamar en cualquier momento. “Panic on the streets of London” canta Morrissey cuando los Smiths era la única banda importante del planeta, y sólo estoy esperando esa parte en que pide la horca para el DJ por poner música que no le dice nada de su vida.

Burn down the disco/Hang the blessed DJ/ Because the music that they constantly play/ It says nothing to me about my life…

La mentira, la ficción, las imágenes, la música. El dolor y la risa. El paso infatigable del tiempo. En esta estrofa mágica de “Panic” encuentro todo lo que he intentado explicarme esta noche antes de apagar mi computadora, clausurar mi programa imaginario, despedirme de mis oyentes y salir del aire para siempre.

Binghamton, NY. Noviembre 2008.

14 Respuestas a “Panic”


  • Ejercicio de nostalgia de un niño que seguramente pensaba que su vida estaba siendo filmada (diablos, esa idea ya se hizo, no?), o probablemente, y para decirlo con Diego, que su vida era una canción que giraba a…. cuántas r.p.m. giraba tu vida en los ochenta, Trelles?

  • Pensar que mientras Diego jugaba a ser DJ, yo jugaba a ser DT…

  • Este, no Diego Trelles, sino Director Técnico.

    (Sí, era loquito fútbol. ERA, con mayúsculas así bien grandes.)

  • En primer lugar, yo sigo siendo un niño. Ahora bien: en el año 89, yo tenía 12 años así que si mi vida era filmada, nunca me di cuenta. Por cierto, “Baladitas en su salsa” no era un programa de radio que ponía una balada y una salsa?

  • Es una secuencia que hasta ahora permanece en la programación de Radio Panamericana y la conduce Gina Parker. Evito responder lo de las R.P.M. Eso de que sigue siendo un niño, uhm, vieja treta de chico indie.

  • Me alegra que me hagas acordar. Gracias. Yo además de fan de Jorge Henderson y de Rulito Pinasco, soy el hincha peruano número uno de Gina Parker. Otrosí: me alegra 69 que al fin, después de tantos años de conocerte, admitas que jugabas a ser yo. Ya lo había notado pero no te dije nada por delicadeza.

  • Quizás, pero yo te descubrí!

  • Y, para ser justos, por ahí también estuvo mi querido Julián. Caleta Sport Club. La Academia Cantolao de la crítica musical. Guarda…

  • Muy buena prosa Diego … yo también siempre fui fan de la F.M., de hecho, nunca tuve una etapa Doble 99 y/o Radio Miraflores como muchos por acá … pasé de Studio 92 u 11.60 a mis casettes de The Beatles limpio de polvo y paja en, justamente, 1989. El último año que escuche música en la radio de manera consciente. Una sorpresa que solo tengas un par de años menos que yo. Un abrazo desde Roma.

  • Querido Pepe, muchas gracias por tu comentario. Estaré en la Feria de Turín a inicios del mes de mayo de 2009 para presentar la traducción al italiano de “El círculo de los escritores asesinos”. Ojalá que puedas caerte. Lo de la sorpresa es porque pensabas que era mayor? menor? que tenía la edad de 69?!? Abrazo, D.

  • Si tuviera hermana, te la presentaba. Saludos.

    P.D.: Yo jugaba a ser el mejor baterista del mundo. Fase 1 completada.

  • Parece que salvo el comentario de Ringo Star, el post de Diego ha servido para que la gente de Caleta se reencuentre, digo al menos virtualmente. En la realidad, el último número de la revista ha servido para eso. Hasta el maestro de samba Julián hace de las suyas en algunas reseñas.

  • Muchas gracias, Manza. A mí también me gustaría que tuvieras una hermana. Por lo que tengo entendido la gente de Caleta y 69 tendrá una encerrona bien power en Enero, cuando vaya de visita. Tiembla Lima.

Añade un Comentario