La Buena Vida

Dame Estrellas o Limones

Entrevistan Ricardo Zavaleta, Oscar García y Percy Pezúa

¿Te ha pasado alguna vez que decidiste publicar una revista de música sólo para poder entrevistar algún día a tu banda favorita? ¿Y que ese día llegó una mañana soleada de diciembre gracias a una llamada de larga dis­tancia? ¿Y que justo te tocó conversar con la cantante, de quien estás per­di­­damente enamorado? ¿Y que aquella vez estaban a tu lado para ayu­darte con las preguntas dos de tus mejores amigos, también fans irreden­tos de la banda española y, como tú, tan nerviosos como adoles­centes an­tes de su primer beso? ¿No te quedó la misma sensación de incré­dula feli­cidad luego de cumplido tu sueño? ¿No fuiste también a comer y beber para ce­le­brarlo? ¿Y te imaginaste acaso que días después comenzaría uno de los mejores veranos de tu vida? ¿Y que esa sería la sublime razón para que tu revista tardara tanto y tanto en salir? ¿Y no fue una maravillosa coin­ci­den­cia que las canciones de la mejor banda pop del mundo termi­na­ran con­virtiéndose en el soundtrack ideal para esos días de sol y mar, de me­rien­das y paseos, de amistad e ilusión, de pies mojados y sueños de es­pu­ma? ¿No te ha pasado? Entonces quizás sea hora de conocer La Buena Vida.

Inocencia, sencillez… ¿qué faltaría o que le agregarías a la estética de La Buena Vida?
Irantzu Valencia La verdad que no tengo ni idea. Somos un grupo que no hacemos ningún tipo de movimiento en el escenario. Somos muy está­ticos. Quizás deberíamos aprender un poco a no ser tan rígidos, a relajarnos más y disfrutar un poco más en los conciertos.

Hablando de conciertos, discos como Soidemersol, como Hallelujah, que están llenos de instrumentaciones y arreglos orquestales, ¿qué tan difícil es llevar todo eso a un concierto en vivo?
Pues por ahora la solución es llevar una Roland, un secuenciador para disparar las orquestas en directo. Con Soidemersol conseguimos hacerlo con un pequeño cuarteto en Barcelona y Madrid pero fue una experiencia un tanto angustiosa porque es muy difícil que suene bien todo a la vez, además del factor económico, porque por supuesto es muy caro llevar una orquesta a todos los conciertos. Por ahora nos conformamos con llevar una maquinita que (ríe) es un miembro más de La Buena Vida y arreglar­nos de esa manera. Por ejemplo hoy que estamos en un auditorio, en el Palau de la Música de Valencia, que sería el sitio ideal para llevar una orquesta para ya os digo que es económicamente inviable.

Después de 10 años de carrera han conseguido meter una canción en el número uno.
Eso es en las listas de AFYVE, ni más ni menos. Para que también os hagáis una idea, la gente de LBV no sabía siquiera que era la lista de AFYVE porque nosotros vivimos como que afuera de la industria discográfica, pero nos hizo muchísima ilusión, imaginaros, de repente ver que una canción tuya está compartiendo con… bueno, la verdad el honor no es compartir con gente que no nos gusta nada (ríe), que está en las listas por desgracia. Lo que nos gustaba era esa puerta abierta que se quedaba ahí pensando que igual algún día podría ser una lista compartida con gente a la que admiramos y no con gente que no nos gusta nada.

¿Pero cómo explicas el suceso del single “Los Planetas”, por qué no se dio en Siesta (su anterior disquera) y sí en Sinnamon (su actual sello)?
Desde mi punto de vista claramente es por el cambio de discográfica. Se han dado una serie de factores, la participación de J. (cantante de Los Pla­netas) en el disco ha dado que hablar, se ha puesto muchísimo en la radio, era la nueva referencia que sacamos con la nueva discográfica, con Sinnamon. Y ellos pusieron toda la carne en el asador y se anotaron en el nivel promocional… aquí en España la venta de singles es minúscula. Na­die se compra singles. La verdad que hicieron un esfuerzo tan grande que al final la gente se lo compró. Y eso hizo que nos metiéramos en las listas.

¿Cómo es el proceso de composición y arreglos? ¿Es una democracia? ¿Hay alguien que lleva la voz?
Sí, sí, está claro que LBV somos seis personas y es una democracia. En­ton­­ces, en los arreglos es verdad que, según en qué discos, hemos conta­do con la ayuda de Louis Philippe, o Joserra Semperena. En este último disco la figura de Joserra es todavía más importante que en otros discos. Le hemos pedido que arregle más. Normalmente nos da un poco de mie­do, no sé por qué, el dejar en manos de alguien que no sea LBV el tema de la producción y los arreglos. En este caso a Joserra como que se le ha dado manga ancha.

Eso de que tienen un equipo que participa del mismo espíritu de LBV también se da en las portadas. Siempre han trabajado con Javier Aramburu.
Con Javier Aramburu, sí… ya no te estoy hablando de discos sino desde las primeras maquetas, carteles de conciertos, siempre hemos contado con él. Nuestra relación comenzó como admiradores de su grupo, de El Joven Lagarto, La Insidia y Family. Al punto que todo ha desembocado en una relación de amistad.

Han participado en un tributo a Family.
Sí, ya se ha editado el disco. Se regalaba este mes con Rock de Lux y la verdad que ha que­­dado muy bonita la versión. Realmente el disco creo que merece la pena, todas las versiones que han hecho los grupos.

Ahora que mencionas Rock de Lux, no sé si fue ahí o en El País que Rafa Cervera dijo de Panorama que le parecía Tindersticks más New Order. ¿Qué piensas de eso?
Pues, lo que te puedo decir es que a LBV le encanta New Order y le encanta Tinder­sticks. O sea, que me parece muy acertado (ríe), no sé si será verdad pero pues nos parece un halago.

Hay una cuestión con lo de Panorama. Hubo como un coqueteo con lo electrónico que después se dejó de lado. ¿A qué se debió?
Me imagino que a las ganas de investigar y de meternos en campos desconocidos para noso­tros. Tuvimos una etapa en la que nos apetecía jugar e investigar con las máquinas, pero nos dimos cuenta que estamos mucho más cómo­dos en el otro terreno. Eso no quiere decir que no vayamos a hacer algo electrónico, pero bue­no, se quedó ahí como una etapa de LBV de la cual estamos muy orgullosos y encan­tados, pero creo que por ahora no vamos a retomarla.

Si hablamos de etapas, sentimos que el nuevo disco es el más fresco que han sacado, probablemente desde su segundo álbum.
Muchas gracias, yo creo que también…

Hay menos presencia de cuerdas lo cual me parece una decisión drástica.
Si, fue totalmente premeditado. Nos apetecía que tuviesen menos presencia.

¿Cómo rompieron con lo que hicieron con Soidemersol? Porque es un hito en su carrera.
Si, creo que es un punto de inflexión en la carrera de LBV, pero siempre queremos evolu­cionar y dar un paso más con todos nuestros discos. Como tú decías, creo que Album es un poco de todo eso. De todas las etapas que ha vivido La Buena Vida.

A la distancia, cómo ves el primer disco, tan inocente, tan sencillo, con esos coritos, el parapapá…
(ríe) No consigo escucharlos sin ruborizarme… pero a la vez con una sonrisa. No rechazamos para nada los primeros discos. Pero nos hace mucha gracia. Eramos mucho más punkies que lo que somos ahora. Eramos más arriesgados, osados, nos daba igual muchas cosas. Ahora lo pensamos todo mucho más, nos metemos al estudio con las cosas más pensadas. En esa época nos daba igual.

Acá una queja: ¿por qué en este último disco estás cantando menos?
No, no. Yo creo que da la sensación de que can­to menos, porque las dos primeras canciones las canta Mikel, pero si os ponéis a contar, más o menos está en la misma proporción que en todos los discos de LBV. No sé, si en este canto un poco menos no es sinónimo de nada, de seguro en el próximo pues cantaré más (ríe).

Ustedes siempre quieren zanjar y dejar claro que su música no es triste.
No, bueno, quizá tenga un punto de tristeza, pero quizá sea que a nosotros nos gusta escu­char ese tipo de música, que te pueda inspirar un poco de tristeza y a la vez te pone alegre y te apetece escucharlo y volver a escucharlo.

Cambiando un poco de tema, hace poco estu­vieron por acá por Perú algunos compatriotas tuyos.
¿Sí? (emocionada)

David Bisbal y El Príncipe Felipe.
Ah, bueno… (decepcionada)

¿Sería mucho soñar con que algún día ustedes lleguen por acá?
Ojalá, ojalá… para nosotros sería un lujazo estar por allá. No con el Príncipe Felipe ni con Bisbal (risas) pero aunque sea para poder tomarnos con vosotros una cerveza.

No sería mucho soñar, porque Le Mans estuvo en Argentina.
Si, es verdad, no es tan difícil. La verdad que tam­bién nuestras vidas son muy complicadas porque ninguno se dedica profesionalmente a La Buena Vida. Todos tenemos obligaciones la­bor­ales entre semana, de lunes a viernes, enton­ces es muy difícil hacer un plan para seis perso­nas y que encaje todo bien. Quizás más por dificultad nuestra que por motivos econó­micos, imagino que haciendo un esfuerzo, siem­pre se puede hacer. En este caso creo que so­mos demasiados para organizar un viaje hasta allá.

¿En qué otros lados han tocado?
Hemos estado en Francia. Este año nos quieren llevar a Inglaterra y Francia, pero nunca hemos cruzado el charco.

Y dentro de Europa, ¿sienten alguna afinidad con bandas como St. Etienne o Belle and Sebastian?
Sí, siempre nos han gustado. Pero quizá os sor­pren­dería que a la hora de comprarnos discos somos más rocanroleros que poperos.

Y cómo es esta cuestión de los proyectos paralelos, Mikel tiene El Joven Bryan…
No, Javi es el que tiene el Joven Bryan. Pero ha desaparecido, ahora tiene un grupo que se llama Ama. Realmente al proyecto que más tiempo le dedicamos siempre es a LBV. Javi siempre se queja que a Ama lo tiene un poco abandonado por culpa de LBV, pero es cierto que LBV necesita más tiempo, son más conciertos… y bueno en el caso de Javi sí es verdad que cuando puede se va a tocar con su grupo, con Ama.

¿Dijiste que el grupo se considera más rockero que popero?
No, dije que a nivel actual, de la música que podemos escuchar de grupos que están so­nan­do ahora. Lo que sí tenemos es un denominador común que son clásicos de los sesenta y seten­ta que a todos nos gusta. Pero quizá si nos en­tre­vistarais por separado notaríais que las in­fluen­cias varían muchísimo de un miembro a otro. Ya te digo, quitando esa base que tenemos en común todos, que pueden ser los Beatles, música francesa, bossanova… pero a nivel ac­tual, cada uno se compra cosas muy diferentes.

Siempre hemos tenido la impresión de que sus discos tienen una relación muy cercana con el cine.
Cinematográficos… sí nos lo han dicho una vez. Y, a nosotros nos encantaría que nos pidieran hacer una banda sonora. Sin ser muy cinéfilos, nos gusta mucho ir al cine y ver clásicos.

¿Cuál es la canción que más te gusta cantar en vivo?
En directo… pues disfruto mucho con una que se llama “Buenas Cosas Mal Dispuestas”.

Y ahora luego de seis discos imprescindibles, ¿puedes seguir cantando “lo triste que me siento mirando hacia atrás, viendo que no hay nada”? ¿No hay nada? Suena horrible decirlo pero, ¿cuál es el balance luego de todo este tiempo en la ruta?
El balance es bueno. Hemos perdido inocencia, ya son muchos años juntos, nos conocemos muchísimo. Lo bueno es que somos fans unos de los otros. Hemos ganado muchas cosas. En­tre ellas, hemos conocido muchísima gente que para nosotros es muy importante, que for­ma parte importante de nuestra vida. Y eso sin LBV hubiese sido imposible. Entonces el grupo nos ha dado muchas más cosas agradables que desa­gradables, que también las ha habido. Pero siempre nos quedamos con lo bueno.

Me deja la impresión que ustedes ven la música como un bálsamo, como una forma de purificarse, de salvarse, más que expresar descontento o insatisfacción.
Si, quizá es como terapéutico. Ya te digo que so­mos seis personas, cuatro componen. Yo al final también me pregunto por qué siempre nos sale hablar de los mismos temas, si somos seis personas con mundos diferentes. Pero es ver­dad que luego pasan por la criba de LBV y se convierte en algo que ya no forma parte de uno, forma parte de un grupo de seis personas. No sé explicar cómo sucede eso, pero sí, es así.

¿Qué tanto marca su ciudad natal (¡San Sebastián!) a la hora de hacer su música?
A nosotros y a todo el mundo le marca su ciu­dad. Con quien creces, la gente que te rodea, el paisaje que ves todos los días cuando sales de tu casa, el panadero, todo eso. Imagino que te tiene que afectar, aunque no te des cuenta. Imagino que si hubiésemos nacido en León no haríamos esta música. Lo que no quiere decir que en León no se pueda hacer pop.

Una pregunta para sacarnos el clavo: ¿Cómo es Los Remedios? (la taberna cuyo nombre escrito al revés dio origen a Soidemersol)
Pues, por desgracia lo han cambiado. Y ahora lo han restaurado y lo han modernizado y por su­puesto le han quitado ya todo el encanto que tenía. Era un local muy austero, muy humilde al que íbamos a comer cuando estábamos gra­ban­do Soidemersol que por supuesto no tenía nom­bre en ese momento. E íbamos todos los días a comer ahí, era un sitio muy barato, con gente muy mayor sirviendo, gente de más de sesenta años pero muy amables y había un am­biente muy bueno. Y al final dijimos, bueno pues Soidemersol.

¿Cuál es tu plato favorito?
Mmm… me gusta mucho la comida japonesa.

En Japón me parece que tuvieron éxito.
Sí que es verdad, por lo menos con los primeros discos. La cultura japonesa absorbe todo de una manera muy rápida. Y si que se vendieron mu­chos discos allí, pero ahora la verdad que no ten­go ni idea. El caso es que nunca hemos ido a Japón (ríe).

¿Qué es lo más bonito que se ha dicho de La Buena Vida?
No sé si bonito, pero me gustaría siempre ver que LBV hace buenas canciones, can­ciones que perduren, que superen las modas. Que dentro de quince años podamos escuchar un disco de LBV sin decir uy, qué horror, esto ya está pasado de moda.

Bueno, pero eso no es necesario decirlo…
(risas) Sí, sí, hay veces que nosotros necesita­mos leerlo y animarnos y que la gente te diga que haces buenas canciones que en el fondo, para eso estás. O por lo menos eso intentamos, hacer buenas canciones y es lo único que nos importa.

¿Eso no se ve reflejado en que del otro lado tres periodistas de Perú los estén llamando y estén interesados en sus carreras?
Bueno, particularmente me siento abrumada que haya tres personas allí…

que son muchas más…
…haciéndome preguntas. Me parece dema­sia­do… porque de verdad que no estamos acos­tum­brados a esto y ahora me iré a la habitación del hotel y me hará pensar que qué increíble que por lo menos, aunque decís que hay más, que haya tres personas en Perú que se interesan por lo que hacemos.

Recomiéndanos cinco grupos españoles.
A ver… me gustan Los Planetas, me gusta mu­cho un grupo que se llama Refree, un chico de Barcelona, me gusta mucho Chucho, Astrud y, voy cuatro, me gusta mucho uno que se llama Mercromina.

¿Y tu disco favorito de toda la vida?
Pues, seguramente el Pink Moon de Nick Drake.

¿Y el Bryter Later? Con Soidemersol hay como mucha empatía.
No digas… mira, me vas a hacer todavía más feliz si me dices eso.

Es eso y el disco de Getz y Gilberto.
No jo… ese cuando estuve en Londres me lo com­­­­pré en vinilo y lo hemos escuchado muchí­simo… está claro que a veces la gente a simple vista no note las influencias, cuando decimos también que escuchamos mucho soul y música de los sesenta hay gente que dice, no, que yo no noto nada de eso, pero sí que hay detalles en los que se nota qué música escuchamos.

¿Es muy fuerte en el grupo la cultura del vinilo?
Sí, yo disfruto muchísimo. De hecho ahora estamos comenzando a pinchar, nos llaman de sitios para poner música y el ochenta por ciento de lo que ponemos son vinilos. Cuando llega­mos con nuestras bolsas la gente nos dice, “Pero estáis locos”. Pero sí, sacar el disco, la portada, todo, es una cosa que me parece que se está perdiendo y me da mucha pena.

¿Discos de qué artistas están pinchando?
Uf, desde Marvin Gaye, los Jam, música de los setenta. Depende del sitio donde vayamos a veces nos sale la vena un poco mod y pues pinchamos mucho mod, pero bueno, no sé. Pinchamos muchas cosas diferentes.

¿Tú cómo ves a La Buena Vida?, ¿como un grupo de verano o uno de invierno?
Pues no sé por qué pero yo lo veo más de invierno.

(silencio) Mmm… nosotros lo veíamos más como de verano.
¿Ah sí? (risas)

Bueno, ha sido un verdadero placer, no tienes idea…
No, el placer es mío.

Ha sido un sueño largamente acariciado…
Pues nada, ahora lo que nos queda es irnos a Perú y que lo celebremos juntos.

Muchas gracias, y una cosa. Un recado para Mikel. ¿Van a cantar “Caruso”?
Pues no, mira, hace mucho tiempo que no tocamos “Caruso”. Es una de esas canciones que las hemos abandonado. Está en el baúl.

¿“Desenfocada” está en el baúl?
No, “Desenfocada” sí que la tocamos hoy.

Bueno, si la dedicaran a estos tres…
…peruanos encantadores…

…sería magnifico.
Vale, lo haremos.

69 #5, abril 2004

5 thoughts on “La Buena Vida”

  1. Puta, es la entrevista más bonita que he leído de la 69. Irantzu es tan encantadora como sus canciones, deberían hacer un esfuerzo por traerlos, sería el sueño de muchos.

  2. LA BUENA VIDA, pues es la mejor banda del mundo ke mas y más;los escucho casi a diario, se de ellos casi un año y pucha es lo mas maravilloso ke me ha pasado en mucho tiempo carajo
    mas yo no tengo nada igual ke un bagabundo buscando por el mundo voy…
    Malabares
    El tren
    Como pudiste hacerme esto a mi
    Mas dura será la caida
    Un actor mexicano
    Los mejores momentos
    En un tiempo feliz
    etc etc etc y etc si pues ojala vengan a Peru, estoy seguro ke vendran denlo por hecho,
    HO dioses del Rock traigan a La Buena Vida a Lima porfavor!, se haran los sacrificios necesarios para el proposito,ho alabaos dioses del Rock! Amén
    hay ke hacer algo para traerlos caraxo
    les dejo mi msn para alguna idea (hacer un msn group,sacar polos de LBV,poner alguna cancion de LBV en la radio¿?,difundirlos a mas no poder,regalar discos de LBV, nose lo necesario)SI SE PUEDE, SI SE PUEDE,SI SE PUEDE CARAXO…!

    —– FUEGOCELESTE@HOTMAIL.COM —–

    fuerza mutanteeeeeeeeeees!!!
    grande 69 son de la rptsmare…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>