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R.E.M. en Lima: parece mentira

Sólo porque no fui al concierto de R.E.M. no quiere decir que no me pueda imaginar cómo pudo haber sido. Aquí algunos de los momentos más estelares de una noche inolvidable:

1. El festival se inicia con Cementerio Club, quienes deciden dejar de lado su propio repertorio y se despachan con irresistibles covers de la primera época de los Beatles, causando una histeria entre las damas allí presentes que no se veía desde 1964. El clímax llegó con “I Saw Her Standing There”, que provocó desmayos incluso entre la asistencia masculina. Porque hasta el más macho se enamora de la música de los Fab Four.

2. Siguen los Turbopótamos. Concientes de que será difícil superar la performance anterior, optan por una jugada maestra: tocar los grandes éxitos de R.E.M. Es así como se suceden canciones como “Man on the Moon”, “Orange Crush” y “Bang and Blame”. La concurrencia las recibe apoteósicamente, y se maravilla especialmente ante la escalofriante imitación que el cantante hace de la voz de Stipe. Cierra la actuación con una versión ska de “What’s the Frequency, Kenneth?”

3. Es el turno de los teloneros internacionales. Pero ay, Travis no aparece por ningún lado. Desesperados, los organizadores deciden acudir a los Animal Collective (aún en Lima luego de su presentación la noche anterior), los cuales, fieles a su propuesta rompeesquemas, tocan un popurrí de los temas más feos y menos conocidos de Travis, enterrando la reputación del grupo escocés en quince minutos de infamia.

4. Por fin, lo que todos esperaban. ¡R.E.M.! El pelado se mete al público al bolsillo desde el vamos al aparecer con la camiseta rosada del Sport Boys, tradicional equipo de fútbol (del cual Cocker es dolido hincha) que acaba de descender a segunda división. Casi como redondeando el homenaje, la banda arranca con “Losing My Religion”.

5. El grupo se manda con la apocalíptica “It’s the End of the World As We Know It”, y la gente, más que ponerse las pilas, se pone epiléptica. Lo más saltante es que a mitad de la canción, Stipe la empalma con un vertiginoso “Yo quiero que escuches la imagen de mi alma que te ama y te adora como una aventura que nadie ha gozado”. And I feel fine.

6. Comienzan a sonar las notas de “Everybody Hurts” cuando ocurre un apagón general en Lima. Pese a ello, Stipe continúa cantando, a voz en cuello, siendo acompañado primero por todos los asistentes, y luego por la ciudad entera. Todos prenden sus encendedores. Empieza a llover.

7. Regresa el fluido eléctrico y, oh sorpresa, Morrissey aparece en el escenario junto a Stipe. Los espectadores estallan en júbilo y se disponen a ser testigos de una alocada interpretación de “Dancing in the Streets” (sí, es noche de covers) que hará olvidar para siempre la de Jagger y Bowie.

8. Visiblemente emocionado, el vocalista de R.E.M. anuncia que este es el último concierto de los atenienses, que ya dieron todo lo que pudieron y que no quieren convertirse en los Rolling Stones. Nadie les cree, por supuesto.

9. Visiblemente perturbado ante tanto escepticismo, Stipe recurre a una salida teatral, declarando, “Tengo algo que confesarles: ¡Soy gay!”. El público responde con un “¡Ya lo sabíamos!”. El cantante no se amilana, e invita a subir al escenario y a salir del closet a todos los que ya no quieran reprimir más su opción sexual. De esta manera principia un desfile de renuncias heterosexuales ante el micrófono que por momentos asemeja un concurso de belleza interbarrial: “Soy Miss Bellavista”, “Soy Miss Mirones”, “Soy Miss Matute”.

10. Un Mike Mills vestido con camisa multicolor toma el micrófono y llama a escena a Juaneco y su Combo (a los dos Juaneco y su Combo). Así es, señores, “Shiny Happy People” en versión cumbia! Stipe se limita a bailar, fracasando miserablemente en su intento de seguir el ritmo amazónico. Everybody sucks.

11. Los R.E.M. cierran con la hermosa “The One I Love” (que dedican a Miss Mainstream), abandonan el escenario y el concierto “termina”. El respetable inicia el rito acostumbrado y canta “No se va, no se va, arién no se va” y “Olé, olé, olé, estaic, estaic”. No tiene que esperar mucho, pues se prenden nuevamente las luces y aparece… Travis (quienes, con demasiados piscos sour encima, se habían equivocado de estadio, dando a parar en las inmediaciones del de Alianza Lima, siendo asaltados y despojados de todas sus pertenencias). Empiezan su set, muy apropiadamente, con “Why Does It Always Rain On Me?”, momento exacto en que deja de llover y de haber público.

Kylie Minogue en Lima

Personalmente nunca me he considerado fanática incondicional de la Minogue, pero si sigo su música es a partir de Fever, el álbum que la catapultó al estrellato y el motivo por el cual es reconocida incipientemente en América Latina. De esto último podemos culpar a las radios locales.

Pero basta de rollos, y vayamos al directo. La gente fue llegando de a pocos, la puntualidad que nos caracteriza por supuesto ocasionó que el evento empiece una hora después de lo programado. La espera, en plena lluvia, desesperaba pero sabía que el espectáculo prometía, o al menos eso era lo que nos pintaban los comentarios provenientes de otras tierras, el directo de la pequeña australiana tiene fama de ser vibrante.

Eran ya casi las diez de la noche cuando las luces se apagaron, la música de las promos bajaron (por fin) y la pantalla gigante casi 3D empieza su propio espectáculo: un show visualmente excitante, nadie deseaba que sus ojos o sus cámaras se perdieran algún detalle, todo comenzaba con Kylie interpretando “Speakerphone”. Algo habitual de su trabajo en vivo es que ella acostumbra a tocar versiones extendidas o remixes de algunas de sus canciones con la finalidad de desencadenar un ambiente de fiesta total, y para Lima no haría la excepción.

La fiesta continuaría con el que es su máximo hit, “Can’t Get You Out of My Head”, sample de “Blue Monday” incluido. Momento preciso para que la gente recuerde el verano del 2001, y salte y baile como loca, literalmente. Luego seguirían más éxitos del Fever, como “Slow” o “In Your Eyes”. Los momentos más tibios de la noche se pueden atribuir a la interpretación de su repertorio menos conocido aquí (“Your Disco Needs You”, “Step Back In Time” y “Spinnin’ Around”), pero reconocidos bombazos en las discotecas británicas.

La puesta en escena fue perfecta, parecía que el error no cabia por ningún lado, y de paso, la improvisación o la idea de que a la mini diva se le ocurriese cumplir alguna petición de los fans. Su evidente malestar en la garganta fue un problema a lo largo del concierto, pero se le perdonaba todo en esa fría noche limeña, su carisma permitía inclusive pasar por alto el disfuerzo de ponerse un chullo (¿habrá sido Benneton?). Algo que incluso ella misma terminaba por reconocer al decir que seguramente se vería tonta con el dichoso gorrito.

El concierto cubrió las expectativas, Kylie encantó y el espectáculo de los bailarines y músicos resultó impecable, en el escenario todo fue prácticamente irreprochable. No se puede decir lo mismo del respetable que concurrió aquella noche a ver a la Minogue. Mientras los fanáticos más devotos desataban la alegría contenida luego de tantos años de espera, el resto de público (es decir, la mayoría) quedó paralizado, casi inerte, quiero creer que atónitos por la magnitud del espectáculo. Detalle curioso, parece que un grueso de la concurrencia aún no está acostumbrada a que en los conciertos existe el encore o falso final: hubo gente que luego de “Kids” se empezó a retirar de la fría explanada de Ate.

El concierto pudo haber sido más largo, pues faltaron indispensables como “Love at First Sight” o “I Should Be So Lucky”, pero la garganta de la australiana no daba para más, y concluyó con el fabuloso “In My Arms”.

Saliendo del concierto pude corroborar que estrellas como Kylie nunca se quedarán solas: sus fans más incondicionales vistieron con los colores del arco iris el lugar. Luego del choteo con efecto que nos propinó Madonna, solo quedaba la esperanza de un rebound con Kylie. Creo que fue más que eso, porque ahora me estoy sintiendo una fanática más. LILI ZÁRATE

Otra vez Andrés: Calamaro en Lima

Clonazepan y Circo
Calamaro en Lima: un show de rock ‘n roll y clichés para no olvidar

“¡Bienvenidos a la Convención Mundial de la Fotografía Digital!”. La forma en que soltó la frase denotaba ese sarcasmo azucarado que casi siempre impide que la amargura termine dominando a sus mejores canciones. Andrés Calamaro empezaba así a darle un amistoso jalón de orejas a la masa (15 mil sujetos, dicen algunos diarios) que desde que salió al escenario de la explanada del Monumental, no paraban de tomarle fotos y grabarlo en video. Acto seguido, narró la historia de un supuesto amigo suyo que enloqueció víctima del fanatismo de retratar todo lo que veía. Igual, nadie hizo caso al cuento y, pasados unos minutos, -¡maldita manía!- todos volvieron a apuntar sus pantallitas hacia él y sus músicos, mientras -ahí sí muy obedientes- entonaban a voz en cuello y de memoria casi todas las canciones que el argentino interpretó. Y fueron muchas.

El arranque, con “El Salmón” (y una alusión a Inca Kola en su letra) sentó la pauta a seguir durante el siguiente par de horas: guitarras rocanroleras y todos los clichés del género administrados adecuadamente, sin caer en excesos. Súmese a ello un sonido realmente estupendo y una ejecución instrumental incuestionable por parte de una banda de 6 tiburones 6 de la escena madrileña/bonaerense (entre ellos el baterista José Bruno –alguna vez parte de Sex Museum y de Def Con Dos, nombres significativos para quien haya seguido al under español de hace dos decenios-, y el ex Enanitos Verdes Tito Dávila en teclados).

Todo ello conllevó a un show memorable, basado no en La Lengua Popular (su último disco) sino en ese repertorio que, luego de la disolución de Los Rodríguez, lo convirtiese en superestrella en ambos lados del Atlántico pero también en perpetrador de excesos combustionados por la cocaína y un extraño afán por asemejarse física y estilísticamente al Dylan periodo 66-75 (obsesión aparentemente superada, por lo visto). Así, Honestidad Brutal y Alta Suciedad cobraron un fuerte protagonismo (aunque quienes fueron con pareja extrañaron “La Parte de Adelante”), en desmedro de los clásicos de sus primeros discos y los de Los Rodríguez (aunque escucharlo cantar “Sin Documentos” después de tantos años compensó cualquier omisión).

“Paloma”, esa balada blues épica y desgarradora, reclamada durante casi todo el concierto a voz en cuello por –¡oh sorpresa!- el contingente femenino más joven de la audiencia, marcó el final de una jornada intensa donde no faltaron esbozos de covers mezclados con sus propios temas (como “No Woman No Cry” de Bob Marley, “Lazy” de Deep Purple –que dijo que tocaría completa al retornar de nuevo a Lima “de acá a diez años”- y “Me Gusta Ese Tajo” de Pescado Rabioso), un pequeño set de tango rematado con el bolerazo “La Copa Rota” y versiones diferentes, como la lectura ultra rocanrolera de “Elvis Está Vivo”.

A la salida, la cara de satisfacción de la variopinta y multigeneracional concurrencia (compuesta por mocosos, aspirantes a top models, treintones con sobrepeso y –no exagero- abuelos y abuelas) lo decía todo: durante más de 120 minutos todos estuvieron felices de ser rockeros aunque sea por un ratito y de cantar tantas canciones que bien podrían referirse a nuestra libertad y describir nuestra locura si es que finalmente no le tuviéramos tanto miedo a la vida. FIDEL M. GUTIÉRREZ

¿The Jesus and Mary and Scarlett en Lima?

No nos hace mucha gracia ayudar a esparcir un rumor sin fundamento, pero esta vez no podemos evitarlo, por culpa de esa rubia debilidad. Según un comunicado de prensa reciente, “se vocea” la aparición “sorpresa” de Scarlett Johansson en el próximo concierto de Jesus and Mary Chain en Lima, quien buscaría “quizá” en algún país sudamericano la “posibilidad” de relajarse y dedicarse a una de sus aficiones como es el canto (sic: las comillas son cortesía de la casa). Todo porque al parecer la lista de requisitos técnicos de la banda la menciona como parte de los coros. Estimados Jesus and Mary Reid, ¿no es hora ya de actualizar la lista que presentaron para Coachella?

No queremos pensar que detrás de esta especulación haya la intención de vender más entradas. Después de todo, tratándose del grupo del que se trata, no debería hacer falta ese tipo de estrategias. Lo cual no quita que, fans ya más que periodistas, usemos nuestra ilusión y, sí, soñemos inocentemente con ver y escuchar a ScarJo en carne y directo.

Mientras nos dejamos engatusar con esa posibilidad, los dejamos con un cover de Tom Waits, apropiado para la ocasión.

Scarlett Johansson “Innocent When You Dream”

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Carla Bruni y Julien Doré “Anyone Else But You”

Carla Bruni interpreta a dúo con la nueva estrella de la música francesa Julien Doré el ahora clásico “Anyone Else But You”, ganándose de paso la admiración de la ex Moldy Peaches Kimya Dawson, quien no esperaba que la primera dama de Francia se atreviera a cantar aquella línea acerca de ensuciarse los pantalones por dentro (“squinched up your face and did a dance, then you shook a little turd out of the bottom of your pants”). Y aquí tienen pues: una razón más para cagarse por Carla.


Carla Bruni y Julien Doré “Anyone Else But You”

Las mejores piernas de la música moderna

Interpretando su conocido cover de Daniela Romo durante una presentación en México, una provocativa Javiera Mena en shorcito deleita también la vista con sus gloriosas piernas. Qué alegría que venga al Perú. Qué pena que no le vaya al Necaxa.

Javiera Mena “Yo No Te Pido la Luna”