¿Los Fabulosos Cadillacs en Lima? ¡Fabuloso! Después de haber pasado de la banda del golazo solitario a la balada del gordito solista, los Cadillacs deciden reunirse tras seis años, ofrecen un apoteósico concierto de regreso y alistan nuevo material.
¿R.E.M. en Lima? ¡Un sueño! Despues de haber aburrido a medio mundo dando vueltas alrededor del sol sin ton ni son, regresan por todo lo alto con un disco, no revolucionario pero sí con más revoluciones, que los ha reconciliado con otro medio mundo.
¿The Jesus and Mary Chain en Lima? ¡Jesús, María y José! Despues de mancar con Munki, de mandarse al diablo hace casi diez años y de emprender intrascendentes carreras musicales por su lado, los hermanitos Reid hicieron las paces y volvieron por sus fueros en Coachella (Scarlett saca pecho), causando furor desde entonces y encima a punto de lanzar nuevo y prometedor disco.
¿Animal Collective en Lima? ¡Bestial! Después de declararnos como nueva plaza oficial de la nostalgia noventera tras la presentación de Collective Soul, una de las bandas más exitosamente arriesgadas de los últimos tiempos vienen a mostrarnos en directo su propuesta marciana y elogiada por doquier.
¿Kylie Minogue en Lima? ¡Ay, mamacita! Después de las frustradas visitas de Carla Bruni y Julieta Venegas, la monumental estatuilla australiana pone el glorioso parche y se dispone a hacernos romper pista con sus himnos dance y a embelesarnos con su voz, su carisma y su cola de ensueño, colocando la cereza pop en este desconcertante año de conciertos internacionales por fin esperados y por fin esperanzadores.
Kylie Minogue “The One” (and only!)
Del álbum X (2007)
6 razones para ir a ver a la banda neoyorquina Asobi Seksu en Lima:
1. En comparación con Elika, la anterior banda de shoegazing que nos visitó, tienen más cartel, y han recibido una cobertura más importante en los medios musicales. Si eres snob, eso cuenta.
2. Su segundo disco, Citrus (2006), los mostró en una vena más pop, lo que es bueno, llevando a algunos fanáticos del shoegazing a cortarse las venas, lo que es mejor.
3. Sus canciones combinan el inglés y el japonés: dos idiomas exóticos por el precio de uno.
4. Hicieron un bonito cover de “Then He Kissed Me” de The Crystals, lo que significa que no se creen la última pedalera en el desierto, y que conocen otras paredes de sonido.
5. El nombre de la banda significa sexo juguetón. Igual que el nombre de tu revista favorita.
6. Su vocalista, Yuki Chikudate, es japonesa y es sexy. ¿Necesito decir más?
Asobi Seku se presenta este viernes 5 de setiembre en el Teatro Julieta de Miraflores.
Shoegazing, que literalmente significa quedarse mirando los zapatos, es un término que describe graciosamente la absorta concentración de los guitarristas cultores de este estilo, sea en la ruidosa intensidad de su ejecución o, más pedestremente, en sus pedaleras de efectos. De hecho, corre el rumor de que uno que otro shoegazer ha desaparecido entre las capas sonoras de su guitarra, sin volver a saberse más de él.
Felizmente, muchas bandas han sabido escapar a este tentador ensimismamiento (del mirarse los pies al mirarse el ombligo) y a través de la fusión con la electrónica o el indie rock han logrado abrir su propuesta musical, reduciendo de paso la incidencia de tinnitus entre el público.
Elika es una de esas bandas que suele encasillarse dentro del shoegazing, pero cuyo álbum debut, el pesimistamente titulado Trying Got Us Nowhere, muestra, de la mano de la electrónica, una sensibilidad pop digna de aplauso. Aplauso que podrás brindarles personalmente mañana jueves, día de la presentación en vivo de este dúo neoyorquino de chico-chica en nuestra capital. Se agradecerá no ir vestido de estricto negro.
Una de nuestras últimas obsesiones, y es fácil advertirlo revisando nuestros archivos es, qué duda cabe, Goldfrapp: de su último disco, el luminoso y psicodélico Seventh Three, vamos incluyendo a la fecha tres de sus canciones (“Happiness”, “Caravan Girl” y “Some People”), y tras su presentación en el último Glastonbury, la agrupación inglesa nos da buenos y sobrados argumentos para volver a referirnos a ellos. Dejando a un lado nuestros reparos a la onda neo-hippie de la puesta en escena (nuestra ignorancia total en danza moderna nos impide valorar apropiadamente la coreografía de los espantapájaros que con todo no arruinan “Happiness”, candidato de fuerza a canción del año), Alison Goldfrapp se despacha una de las actuaciones más contundentes del festival inglés (otra actuación a destacar es la del maestro Cohen, lástima que la calidad de los videos sea mediocre), con un despliegue vocal impresionante, sonando junto a la banda como los dioses mientras cae el sol, siendo el mejor marco para su propuesta actual: el sonido más cool del mundo, pop bucólico y optimista. Si eso no basta, insaciable hedonista, repara en las coristas y bailarinas: sencillamente sublime.
Golfrapp “Little Bird”
Bonus Track
No nos gusta repetir canciones, pero si al final de su video encontramos a una chica bailando sola frente al mar, en Glastonbury… Llega al final del arco iris y encuentra lo que Goldfrapp tiene para ti.
En orden cronológico de visitas, esta es, rapidito nomás, la historia de la decadencia de los conciertos internacionales en el Perú:
1. Viejas glorias.
2. Viejas glorias sin uno de sus integrantes originales.
3. Viejas glorias sin la mitad de sus integrantes originales.
4. Viejas glorias sin su vocalista original.
5. Viejas glorias con uno solo de sus integrantes originales.
6. Viejas glorias con uno solo de sus integrantes originales y que sólo viene a poner discos.
7. Viejas glorias sin ninguno de sus integrantes originales.
8. Integrante no original de un grupo de covers de viejas glorias pero que sólo viene de plomo para un concierto de veinte bandas punk en un bar de Surquillo.
Ellos tendrán a Messi, pero nosotros tenemos a Manganzoides. Y el mismo día que la selección albiceleste goleará a la nuestra, el nightmare team del garage peruano hará bailar con su piedrícola rocanrol a la sana y estudiosa juventud bonaerense que asista al concierto de cierre de su actual minigira (que empieza hoy) por tierras argentinas y uruguayas. El motivo: la presentación de su disco más reciente, El Entierro de los Manganzoides, que fuera editado el año pasado por el sello ché Rastrillo Records. Su presencia no ha pasado desapercibida para algunos medios, y hasta el suplemento No del diario Página 12 le dedica unas líneas anunciando sus tocadas, aunque remontan confusamente los orígenes de la banda a “los albores del garage de los ‘60” (serán sesenteros, pero no sesentones). Esperamos que les vaya muy bien por allá. Sólo un pedido a los argentinos: humillen a nuestra selección si quieren, pero devuélvannos a los Manganzoides. Vivos.
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