
Pudo ser un disco de Gal Costa descatalogado. Un recopilatorio de pop californiano de 1964. Quizá una selección de las divas de Motown. Pero Inara y Greg prefirieron virar su atención hacia aquel álbum que no dejó de sonar en su carro durante el último año. Una colección de singles que se mantiene rotando en las radios de todo el mundo desde los años 70, que inevitablemente se han mimetizado con el espacio, que ya son uno solo con las cafeterías y las salas de espera. Las canciones de Hall & Oates no son casualidades del estudio de grabación, escapan también al one-hit wonder, coquetean con el temible rótulo de AOR, pueden ser kitsch o cool según se les oiga, podrían convertirse fácilmente en el fetiche de algún fan del Genesis post Gabriel. Digamos, para resolver el asunto, que estamos ante el pop en estado primigenio. Ni más ni menos.
Melodías puras y sencillas. El talento para el hook preciso. Ese que se adhiere a tus pensamientos y que solo puede abandonarte en forma de tarareo inconsciente en cualquier lugar. Coros y estribillos que se apoderaron de las frecuencias moduladas y los corazones melómanos y que ahora constituyen la esencia del nuevo disco de The Bird and The Bee. Alejado de la parodia o de la pirotecnia tecnológica, no estamos ante un álbum de remixes destinado a las discotecas sin alma. No, perviven en esta grabación la esencia de los temas originales, los arreglos y los tempos, incluso se imita la interpretación de Hall. El dúo cosmopolita cae rendido y refleja el soul del siglo pasado. Ese que brilla eternamente en la simpleza del “I miss you, baby”.
The Bird and The Bee “Kiss On My List”
Del álbum Interpreting the Masters, Vol. 1: A Tribute to Daryl Hall & John Oates (2010)
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