Inglaterra busca sin descanso a su próxima reina. Una que no habita en palacios como un elemento decorativo o que al salir a las calles huye del lente de los fotógrafos. La isla anhela encontrar una voz que la arrulle y de la que sentirse orgullosa, alguien que no finja el acento cockney de preferencia. Pianos, guitarras bucólicas, arreglos orquestales, predilección por las atmosferas épicas: son tantas las que han pasado por las páginas de NME que hemos perdido la cuenta. Ahora ella toma el micrófono y pide la oportunidad. Beth ha visto en sueños la forma ideal del universo y ansiando el equilibrio la ha cubierto de melodías. Luego sobrevino una explosión de colores. Solo el tiempo dirá si su propuesta no se hunde en el agujero negro del olvido pop.

Beth Jeans Houghton “Dodecahedron”

El lado más sutil de Radiohead se va de excursión al bosque. En el camino se irán alternando las melodías que Mercury Rev registró después de concluir su retiro espiritual. Reinará una sensación de completo abandono, voces musitarán “Barrett” en los alrededores, y todo comenzará a desenfocarse y parecer irreal. Antes de empezar a caer, un tipo vestido de rosado nos ayudará a retomar el camino a casa.

We Show Up On Radar “I’ll Be A Ghost” (2011)

Bienaventurado aquel que recurriendo al pasado, visitando su colección de vinilos puede realizar algo inédito, descubriendo a los demás un universo que se encontraba escondido detrás del ruido y las apariencias. Pero sucede que todo eso siempre estuvo presente: en los sesentas una generación experimentó con las melodías a su antojo, y haciendo a un lado cualquier tipo de prejuicio y restricción, se sintió orgullosa de hacer escuchar su voz por encima de cualquier muro de sonido. Se produjeron entonces cambios radicales en los estudios de grabación y en la manera de entender y consumir la música. Desde Estados Unidos e Inglaterra una legión de bandas se encargó de musicalizar nuestros sueños a base de arpegios finitos que se proyectaron sin límites en el tiempo. La coartada sesentera no es una evasión que se reduce a una inquietud de arqueología musical ni es una mirada nostálgica y estéril: guitarras frescas e intensas, voces que se balancean y ocupan todo el espacio, una orquestación delicada y fantasmal para una nueva incursión de Revolver, el trío parisino que hace bien en invocar a Elliott Smith, quizá el espíritu que hizo sentir más vivo que nunca el legado de esos sospechosos comunes.

Revolver “Parallel Lives”
Del EP Parallel Lives (2011)

Epifanías abrigadas por bufandas o Broadway guiñando la mejor oferta desde unos zapatos taco aguja, infinitos son los senderos que pueden tomar las melodías en Nueva York. Un trovador contempla lo que alguna vez fue el centro del mundo: solo cenizas, algunos recuerdos y una tonada melancólica para empezar la mañana. Cafeterías anónimas pobladas de aspirantes a cantantes y actrices, guitarras y guiones guardados detrás de las barras, listos para ser retomados luego que el ultimo solitario haya dejado el lugar para buscar una sombra a la que asirse. Una y mil caretas para encontrar la gran oportunidad, ser escuchado, porque todos los cantautores del orbe son entrañables y extraños, y en cada esquina de Williamsburg está el próximo Jeff Buckley preparado para sumirnos en el más completo silencio una vez que haga suya “Hallelujah”. Louis Schefano o Lou-is o Regia cuenta con sus propios himnos, sus propias fotografías en sepia para retratar cada rincón de esa ciudad íntima y caótica. Pianos, guitarras y voces que parecen grabados en una habitación o bar que nunca duerme, que siempre acoge los sueños y que también te puede olvidar con la misma facilidad.

Lou-is “Can’t Remember That”
Del album 8 Songs (2010)