Las estaciones que supone este recorrido no están envueltas por el frío o la desolación. En este viaje hay calor de fogón, postales de un pasado glorioso y plagado de melodías vigorosas y hedonistas, las que cruzaron el Atlántico hace medio siglo para cambiar de una vez y para siempre el imaginario del adolescente eterno que se evade en el disco, y que en un momento dado (cuando la aguja ya fatigó demasiado el surco del vinilo), opta por formar una banda para no caer en el ejercicio de nostalgia al vacío.
La fiesta tiene el sabor de los sesenta. Una dosis de beat y acidez psicodélica. La proverbial afición de la escena bonaerense por el sonido de los Stones (los primeros, aquellos que adoraban al dios blues y hubieran vendido su alma por ser negros) o The Zombies, la adicción a guitarras juguetonamente despreocupadas, una sonrisa cómplice de Stuart Murdoch entrando en el plano; el estribillo que no será gritado en el estadio, pero encenderá una habitación. El corazón vibrará con los pianos eléctricos y cierto aire pastoral y más íntimo, recordara a Love o Drake dependiendo de si haya sol o luna en tu panorama. Una bruma, tan solo una cadencia, mientras unas siluetas se pierden en las calles ladeando las cabezas.
Excursiones Polares “Sin Duda”
Del álbum Grandes Éxitos (2009, descarga gratuita)
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