En el nuevo single de Cansei de Ser Sexy, la china Lovefoxxx le canta a una rata, pero no al chino rata. Y pese a que el nuevo álbum de los brasileños se llama Donkey, no está dedicado a los burros que siguen creyendo en su inocencia. No importa, igual no somos partidarios del rock con conciencia política, así que esperamos el disco con impaciencia (“sale” el 21 de julio). El video muestra a la Lovefoxxx enfundada en un provocativo unitard y boa de plumas interpretando, con una envidiable dosis de energía, una canción que tiene más de rock que de electro, y en la cual la rata en cuestión es un abusivo que recibe su merecido. O sea que, sí pues, no es sobre Fujimori.
Lo sentimos, el 2008 no se termina lo bastante rápido y la verdad no tenemos paciencia. Medio año es más que suficiente, quizás incluso excesivo, para hacer un balance anual (predecimos que en el futuro, el año durará quince minutos). Sin más tiempo que perder, estos son nuestros discos favoritos de los últimos seis meses:
Lo llaman rock angular, y desconozco por qué, pero cada vez que escucho el sonido seco, grave, severo, rítmico, repetitivo, de la música, y la vocalización al mismo tiempo urgente y distante de los grupos con los que se asocia esta etiqueta (The Fall, Franz Ferdinand, The Futureheads: ¿es la “F” la letra angular por excelencia?), puedo entender a qué se refieren.
Clasifíquese a These New Puritans bajo este distintivo. Sus integrantes (todos menores de 20 años) aún no habían nacido cuando el post punk empezaba a convertirse en un bonito recuerdo. Detestados por algunos, que los consideran mediocres advenedizos, inflados y frívolos (grabaron un tema de 15 minutos, a pedido del diseñador Hedi Slimane, para un desfile de modas de la casa Dior Homme), y elogiados por más, que además del ángulo angular, encuentran aspectos originales en su propuesta, estos ingleses fascinados por la numerología (“Músico y mágico son palabras similares. Es mejor tomar una idea pequeña, como la numerología, y lograr que signifique algo, en vez de tomar algo como la muerte y el amor y volverlo insignificante.”) y fanáticos de Wu Tang Clan, han lanzado hace poco su primer álbum, Beat Pyramid, a través de Domino y, oh sorpresa, Angular Records.
Y aunque hay un single y video más reciente (“Swords of Truth”), prefiero que escuchen y vean su fabuloso y perturbador “Elvis”. De preferencia, acompañados de un dermatólogo.
Nuestro favorito sigue siendo 69, pero en estos días también nos gustan los números redondos.
Alguien preguntó hoy cómo era posible que el post del gif de Björk y P. Diddy estuviera en la lista de los más populares cuando prácticamente no tenía comentarios. Más allá de la razón que justifica esa engañosa contradicción (la lista, que es creada automáticamente, considera principalmente el número de visitas), la verdad es que muchas veces las cosas que posteamos no tienen el feedback que quisiéramos. Nada de qué deprimirse aquí, pasa hasta en las mejores familias. Misteriosos son los caminos de los lectores de blogs, etc. Pese a la reticencia de los famosos “muditos” (o “lurkers”, como les dicen en inglés), hay gente que sí se anima a expresar su opinión. Y es así como, mal que bien, hace algunos días llegamos a los 1000 comentarios. Muchos de ellos entretenidos o inteligentes, otros desfavorables o faltosos, algunos idiotas o desubicados, pero todos bienvenidos al final, porque sin tetas no hay paraíso, y sin lectores no hay blog que valga. Gracias a todos los que aprietan la tecla Enviar.
Y ya para no hacerla más larga, hace poco también alcanzamos las 1000 visitas diarias. Nada del otro mundo comparado con otros sitios, pero toda una ironía si se considera que el tiraje de cada número de 69 es de 1000 ejemplares. Es decir, en un día, más personas leen este blog que las que compran la revista en dos o tres meses (mínimo). Y no es queramos sabotear la salida de nuestra ya anunciada próxima edición. Después de todo, una revista impresa sigue teniendo ese caché, ese je ne sais quoi, ese sex appeal que aún no logra (si es que alguna vez lo consigue) esa acumulación cronológica de textos gratuitos llamada blog. Para todos hay (atención, anunciadores).
A riesgo de caer en el ombliguismo (mil disculpas), pero al mismo tiempo como una forma de justificar con música (nuestra razón de ser, después de todo) la existencia de este autocherry, les ofrecemos, a manera de celebración, una fina selección de canciones que cuentan hasta mil. Les ahorraremos los previsibles “Mil Horas” o “Land of 1000 Dances” y nos inclinaremos por la coherencia con nuestra consigna de dar a conocer la música, si no de hoy, cuando menos de este siglo.
Y si no te gusta ninguna, o te las sabes todas, o piensas que estamos hasta el cien, ya sabes, deja constancia escrita.
Nos encanta armar listas, pensamos que en ellas, más allá del arbitrario y placentero ejercicio lúdico (webero dirían algunos), podemos atisbar recurrencias, identificar particularidades, tratar de entender mejor el complejo panorama musical, bah, los pretextos de siempre. ¿Qué inspira esta lista de canciones de amor? Centenas, millares, millones de canciones que le cantan hasta el cansancio o el aburrimiento al amor, y buscamos armar un compendio de ellas, vaya locura. En algún momento, avispados nosotros, dijimos por qué no elaborar un conteo con 69 canciones de amor (no haga puchero, Mr. Merritt), vano esfuerzo, nunca lo hicimos. Intentando delimitar el campo de nuestra selección dejamos fuera, por ejemplo, a las canciones en el idioma del amor. Oh, mi querido Valentín, te despreciamos dos veces (setiembre 2007, verano del 2008). Y tú cobraste venganza. Por eso esta lista, no es ni por asomo una nómina que pretenda aprehender el amor (para eso remitirse a Flaubert, por favor); es un exorcismo público, ni más ni menos. Estas canciones no cambiaron el devenir de la música (si aparecen en algún documental estilo los Grandes Momentos del Rock poco me importa), no son los lados B de ese disco descatalogado, mi querido fetichista sónico, son las canciones con las que me enamoré. Eso simplemente, es la banda sonora de un enamoramiento en Lima. Y ha sido un verdadero dolor de cabeza, ya no de corazón. Perdón Beth, Elliot, Arthur, Dominique, Nick, Daniel, siempre estuvieron conmigo, pero esta vez no, quizá para la próxima. Pensé que contigo, Vane, sí iba a ver el rayo verde.
A propósito del nuevo video de Goldfrapp (calientito en más de un sentido), se nos ocurrió elaborar una lista de los mejores videos musicales inspirados en los surfers de la calle. Dedicado a quienes apenas podemos mantener el equilibrio sobre nuestros pies.
1. Air “All I Need” (1998)
El precioso video estilo documental de Mike Mills, un himno al amor joven y el sol de California.
2. Goldfrapp “Caravan Girl” (2008)
La verdadera liberación femenina empieza subiéndose a un skateboard y termina bailando sola a la orilla del mar. Y si es en shortcito, mejor.
3. Panda Bear “Comfy in Nautica” (2007)
Igual de nostálgico y luminoso que “Caravan Girl”, pero con una curiosa diferencia: que empieza exactamente donde termina el de Goldfrapp, en el mar.
4. Sonic Youth “100%” (1992)
Uno de los primeros videos musicales de Spike Jonze (quien precisamente se inició filmando escenas de skate), con la participación de un jovencísimo Jason Lee (el de My Name is Earl), en ese entonces un skater profesional.
De día, 69 es una revista peruana de rock independiente. De noche, se disfraza de superhéroe y sale a combatir a las majors. Ya no quedan muchas en pie.
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