
Gracias a internet, no sólo creció exponencialmente el número de personas a los que un grupo podía dar a conocer su música, sino que además los medios que tiene a su disposición para hacerlo son cada vez más diversas: colgar temas en su sitio web, subir videos a YouTube, colocar canciones en portales de música, poner una página en MySpace, enviar mp3 a los blogs para su consideración, crear una cuenta en last.fm…
Pero misteriosos son los caminos del marketing musical, y así como a pesar de todos esos esfuerzos se puede seguir siendo un perfecto desconocido, a veces se puede alcanzar notoriedad en formas imprevistas. Si no, pregúntenle a The Craft Economy. El novel combo canadiense decidió promocionar un concierto (que para quienes vivan cerca o puedan darse un salto, es este 29 de setiembre) dejando de regalo, junto a los consabidos afiches, copias de su reciente EP debut, All on C. Copias quemadas, nomás, claro está, pero que servían de perfecta carta de presentación para todo despistado que circulara por ciertas calles de Toronto y nunca hubiera escuchado de, ni escuchado a, la banda.
Tal vez más de un músico que lea esto deba estar dándose un golpe en la frente mientras se pregunta, ¿cómo no se me ocurrió antes? Después de todo, el costo de quemar un CD es cada vez más barato (la masificación de la tecnología es un círculo virtuoso). Lo malo es que si alguien se animara a hacer algo así en Lima, lo más probable es que esos discos terminarían en manos (bueno fuera oídos) a las que no estaban destinados. Aunque, un ropavejero indie, ¿por qué no?
La historia no termina ahí. El caso es que la novedosa estrategia de difusión de la apropiadísimamente llamada The Craft Economy (que podría ser algo así como “la economía de lo artesanal”) fue recogida y celebrada por un blog, rebotando de allí a otro blog, y luego a otro, y multiplicándose hasta que el número de visitas resultantes a la web del grupo se tradujo en más de 7000 descargas de las canciones de su EP en menos de dos días. A tal punto se extendió la noticia, que reporteros de diarios canadienses de circulación nacional los han contactado para posibles entrevistas. Y ya en el colmo de la repercusión mediática, un blog peruano de música acaba de postear una nota sobre el hecho!
Pero lo mejor de todo es que, a diferencia de lo que suele ocurrir con bandas más talentosas para el marketing que para la música, las canciones de The Craft Economy no son mediocres ni aburridas. Al menos para mí, su combinación de punk, new wave y pop, preciosamente aderezada por armonías vocales femeninas, ha sido una grata sorpresa.
O la devolución de tu dinero.
The Craft Economy “The Crash, The Wagons, The Dying Horses”





Gracias por la idea amigos de 69. Acabo de colgar copias quemadas de todos los splits de Resplandor en todos y cada uno de los árboles del Olivar de San Isidro para toda la fanaticada que no puede ganarse con nuestras performances en La Noche. De bonus track se incluyen tomas off the record con “mi amigo” Robin Guthrie.
Señor Zelada, mañana estará recibiendo usted una citación para apersonarse a las oficinas del APDAYC para que nos dé una explicación al respecto (o nos dé nuestra tajada). Ya hicimos lo propio con los señores de The Craft Economy.
Alter egos aparte, eso ya lo han hecho antes. Y lo pegaban con cajita, no bolsita de plástico…